Cientos de feligreses se congregaron para participar anoche en la misa solemne ofrecida en el campo de béisbol de la colonia Cortés Sarmiento en honor del Santo Niño de Atocha.
Con esta Eucaristía culminaron los festejos patronales de esta comunidad, actividad que reunió a una gran cantidad de fieles, que llenaron el campo deportivo y también debieron ocupar el parque aledaño ante la afluencia registrada.
La entrada de la imagen del Santo Niño de Atocha al campo se realizó en medio del estallido de voladores y cantos de alabanza, marcando uno de los momentos más emotivos de la celebración. Numerosos niños fueron vestidos a semejanza del Hijo de Dios en esta advocación, portando sombrero de ala en color café, capa del mismo tono, túnica azul y sandalias, como una muestra de la fe y devoción de las familias hacia el Santo Niño.
“Oh, divino niño; oh, niño Emmanuel, en mi corazón te deseo tener”, entonaron los feligreses mientras la imagen del Niño de Atocha era colocada en el altar. Cientos de personas de todas las edades ingresaron al campo durante la procesión con la venerada figura que antecedió al inicio de la Eucaristía. Entre los devotos se encontraban integrantes de gremios, que portaban estandartes, mientras que otros fieles llevaban globos de colores en las manos.
La misa fue presidida por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, quien estuvo acompañado por el padre Gonzalo Ku Barrera, párroco del Santo Niño de Atocha.
Durante la celebración, el prelado recordó que ayer concluyó el Jubileo de la Esperanza, iniciado hace un año con el papa Francisco, quien, dijo, tuvo su “Pascua personal”, concluyó su peregrinación y la Iglesia continuó su caminar con la guía de un nuevo pontífice, León XIV.
Ayer, a las tres de la madrugada tiempo de México, el Papa cerró la Puerta Santa en Roma. En cada diócesis el cierre del Año Jubilar tuvo lugar con anterioridad.
Destacó que, aunque el 6 de enero es fiesta de los Santos Reyes, el patrono es el Niño, quien atrajo a los Magos. Señaló que toda invitación para acercarse al Señor proviene de Él mismo, pues es quien envía su espíritu. Añadió que, aunque muchos pueden rechazar esa invitación, quienes acuden deben reconocer que no llegan solo por decisión propia, sino porque el Señor los llamó y les permitió acudir a su encuentro.
Explicó que así sucedió con los Magos, quienes vivían en tierras lejanas y estudiaron numerosos libros, entre ellos los textos de Israel y las profecías, como las de Isaías, que anuncian claramente la llegada de reyes para presentar ofrendas al Señor. Indicó que el término “magos” debe entenderse como científicos, astrónomos e investigadores, quienes vieron el signo de la estrella y la siguieron, aun cuando no era sencillo transitar por aquellos caminos.
Recordó el pasaje bíblico en el que el rey Herodes teme la llegada del Mesías anunciada por los Magos, ante el miedo de perder su reinado, pero señaló que, de haber creído en el Mesías, habría podido gobernar con tranquilidad. Subrayó que el Rey que llegó al mundo no vino a quitarle el reinado a nadie, sino a enseñar que quien gobierna debe hacerlo con humildad.
El Arzobispo también mencionó la situación que actualmente se vive en Venezuela y la carencia de una verdadera autoridad internacional, al señalar que a la Organización de las Naciones Unidas le falta autoridad para fungir como árbitro entre las naciones. No obstante, destacó que existe un Rey que vino al mundo para enseñar la humildad y el amor, valores que pueden inspirar no solo a gobernantes, sino también a padres de familia, sacerdotes, jefes de oficina, directores de escuela y a toda persona con alguna responsabilidad.
Enfatizó que los Magos también eran hombres religiosos, auténticamente espirituales, que fueron advertidos en sueños de no regresar con Herodes. Señaló que eran hombres capaces de identificar en el sueño la voluntad de Dios. Asimismo, habló de los tres regalos que ofrecieron al Niño: oro, incienso y mirra. Explicó que el oro sirvió para que José, María y el Niño pudieran sobrevivir en Egipto; el incienso fue una forma de reconocerlo como rey, y la mirra representó una profecía, al ser una hierba aromática utilizada para curar heridas.
Indicó que todos los fieles pueden ofrecer su propio oro, entendido como los bienes materiales, reconociendo que provienen de Dios, agradeciéndolos y compartiéndolos, comenzando en el hogar y ayudando a los más necesitados. Del incienso, señaló que se ofrece al reconocer al Señor como Dios, pero también cuando se reconocen las cualidades y logros de los demás, superando la envidia.
En cuanto a la mirra, explicó que se ofrece al acompañar a quienes sufren, apoyar a los enfermos y aceptar los propios sufrimientos, ofreciéndolos al Señor.
Invitó a los fieles a seguir el ejemplo de los Magos, buscadores de la verdad y hombres religiosos, que reconocieron siempre que era el Señor quien los llamaba y, guiados por su espíritu, pudieron llegar hasta Él.
Las fiestas patronales en esta parroquia del oriente de la ciudad se iniciaron el pasado 26 de diciembre con la bajada de la imagen y siguieron con la entrada de los gremios, que concluyeron anteayer. Este martes, día de la celebración del Hijo de Dios en esta advocación de la infancia, las actividades comenzaron desde temprana hora con las “Mañanitas” a las seis de la mañana, seguidas de varias misas.
Durante la misa de las 12 del día se realizó la bendición de los niños, y posteriormente la figura fue trasladada a su nicho para la veneración de los fieles. Por la tarde, antes de la Eucaristía solemne, se efectuó una procesión por las calles de la colonia.
Para esta procesión, los vecinos fueron invitados con anticipación a decorar sus casas y calles, lo que muchos hicieron como preparación espiritual y para agradecer al Santo Niño de Atocha por las bendiciones recibidas. Globos, papeletas de colores e imágenes en papel del Niño adornaron los frentes de numerosas viviendas por donde pasó la procesión.
A las cinco de la tarde se inició la tradicional verbena que acompaña estas festividades religiosas, con la venta de antojitos y postres. Finalmente, a las 7 se celebró la misa presidida por el Arzobispo, con la cual concluyeron las festividades.— Iris Ceballos Alvarado




