• Al piano, el solista Hao Rao durante la interpretación del Concierto para piano número 1 de Chopin, dirigido por el maestro Alfonso Scarano
  • Cuatro momentos del concierto inaugural: Hao Rao; Margarita Molina, presidenta del Patronato de la OSY; Rao y Alfonso Scarano, y Patricia Martín Briceño

Hay conciertos que se escuchan con el oído y otros con el alma, y eso fue lo que sucedió en el primero de la temporada enero-junio 2026 de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, que con el solista invitado Hao Rao hizo vibrar y emocionarse a la audiencia, que sin duda vivió un momento memorable.

Gran expectativa había causado el anuncio de la presentación del pianista de origen chino, considerado a su corta edad —21 años— un intérprete de alto nivel que se perfila como uno de los grandes nombres en la música.

Su presencia, junto con la de Alfonso Scarano, director artístico de la OSY, quien realizó su debut en este puesto, atrajo a un numeroso público que llenó la Sala de Conciertos del Palacio de la Música, deseoso de ser testigo del arranque de esta nueva etapa de la orquesta.

Y, tal como se esperaba, no solo el solista brilló, sino también la agrupación sinfónica, que se mostró más integrada y más entusiasta que de costumbre, sobresaliendo las modificaciones en la conformación de la orquesta, particularmente en la sección de cuerdas, lo que transformó profundamente el sonido orquestal.

Virtuoso al piano

La participación como solista invitado de Hao Rao completó la fiesta de la música, al mostrar virtuosismo en sus interpretaciones.

En la primera parte interpretó el Concierto para piano número 1 de Chopin, de gran energía, vibrante, que reflejó el sentido heroico de la pieza, el lirismo y la melancolía. Los matices que el concertista imprimió a la obra, de la mano de su impecable técnica, hicieron emocionar a la audiencia.

La delicadeza y a la vez firmeza de sus manos sobre las teclas del piano parecían fundirse en un toque ligero, pero decisivo. Fue impresionante ver cómo respondió a las exigencias de la pieza en los movimientos rápidos, a una velocidad que hacía temblar las teclas del piano.

Tras el primer movimiento, Allegro maestoso, el público no se resistió y, en forma entusiasta, le brindó algunos aplausos, algo que no se acostumbra entre movimientos. Después hubo respeto absoluto a las formas.

El eco de la última nota aún resonaba cuando surgió la ovación del público.

Vino bien el intermedio para recuperarse de la ola de emociones y enfrentarse luego al Concierto para piano número 2 del mismo compositor. Hao Rao ocupó de nuevo su asiento frente al gran piano de cola que se colocó en el escenario y que merece mención especial, no solo porque se veía imponente entre la orquesta, sino también porque llevarlo hasta ahí fue una odisea que, debido a su tamaño, requirió incluso quitar barandales y cristales para subirlo a la Sala de Conciertos.

Bien valió la pena el esfuerzo de la administración de la OSY, porque los dos conciertos de Chopin sonaron memorables en este instrumento, en perfecta conjugación con el talento del invitado solista, quien en su segunda intervención musical volvió a dejar sin aliento a los presentes, al introducirlos a la poesía y melancólica belleza que Chopin imprimió a la pieza.

La sensibilidad de la música hecha poema envolvió el ambiente, dejando que el piano casi susurrara de manera íntima, como una voz humana. De nuevo la ovación al concertista chino no se hizo esperar al término de la interpretación, esta vez de pie. Entre el director y el pianista se vio una buena conexión; sin mirarse, cada uno sabía con precisión el movimiento del otro, dos corazones sensibles que embonaron para lograr magníficas interpretaciones musicales.

La Orquesta Sinfónica de Yucatán también interpretó, como primera obra del programa, la Obertura Festiva de Shostakovich, que hizo honor a su nombre, de gran brillantez y explosividad. Sin duda, muy acorde para anunciar lo que venía después.

Y luego de los dos conciertos de piano de Chopin, la OSY cerró la noche con “Capricho Italiano” de Piotr Tchaikovsky. El color italiano, casi pictórico de la pieza, deambuló por el folclor popular, con la contundencia de los metales, la calidez de las cuerdas y el carácter de las maderas.

Bienvenida a Scarano

Fue un guiño al origen del nuevo director artístico, Alfonso Scarano, quien ha dicho que busca que la orquesta tenga un sonido único, reconocible desde el primer momento, y que emocione a la audiencia, y, aunque hay camino por recorrer, se nota que sus aportaciones ya permea en la agrupación, que tiene la aptitud para alcanzar los más altos niveles de reconocimiento.

Antes de iniciarse el concierto inaugural, la presidenta del Patronato de la OSY, Margarita Molina Zaldívar, pronunció un mensaje en el que dio la bienvenida al nuevo director artístico, e hizo un recordatorio de cómo y por qué nació el organismo que preside.

Expresó que “han pasado casi 22 años de este feliz acontecimiento y esta noche iniciamos la temporada número 45 muy entusiasmados, celebrando ese exitoso proyecto cultural que tantos beneficios ha traído a Yucatán y al sureste de México”. Dijo que “la música también nos une como comunidad, nos invita a escuchar, a dialogar sin palabras y a reconocernos en la sensibilidad de otros”.

“Esta temporada representa una oportunidad para seguir construyendo puentes a través del arte para acercarnos a nuevas obras, compositores y estilos y para renovar nuestro compromiso con la excelencia artística”, manifestó. “Cada concierto será una invitación a detenernos, a sentir y a reflexionar en un mundo que con frecuencia avanza demasiado rápido. Agradecemos profundamente el talento, la disciplina y la pasión de nuestros músicos, así como el apoyo constante de nuestro público. Sin ustedes este proyecto no tendría sentido”.

“Apoyar a la música y a la Orquesta Sinfónica es apostar por la cultura, la educación y el desarrollo social, valores que enriquecen de manera continua y permanente a nuestra sociedad. Les invitamos a sumarse a nuestro patronato”.

También dio un mensaje la secretaria de la Cultura y las Artes, Patricia Martín Briceño, quien indicó que con el inicio de esta temporada de la Sinfónica de Yucatán se refrenda el compromiso del gobierno del Estado con la cultura, como un derecho.

Recordó que en el último año se ha acercado la música sinfónica a más personas, “esta vocación pública ha sido clave para avanzar en la democratización del acceso a la cultura para reafirmar el papel social de una institución como esta”.

“La inauguración de la temporada número 45 de la Orquesta Sinfónica de Yucatán representa un momento significativo, pues es el inicio de una nueva etapa con la llegada del maestro Alfonso Scarano como director artístico titular. Su incorporación abre un ciclo de renovación artística que apuesta por una programación sólida y por un diálogo constante con el público”.

“Confiamos en que su experiencia y trayectoria contribuirán a fortalecer el proyecto musical de la orquesta y, por supuesto, a seguir consolidando su prestigio”.

“La historia de la Orquesta Sinfónica de Yucatán demuestra que la colaboración entre el gobierno y la iniciativa privada es necesaria para sostener proyectos culturales de largo aliento. Desde la Secretaría de la Cultura y las Artes reiteramos nuestro compromiso de seguir impulsando esta relación”.

Externó que se seguirá democratizando el programa de la OSY, al llevar a la agrupación al interior del Estado.

De esta manera se inició una nueva etapa de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, y el primer programa y concierto resultaron tan esplendorosos que se vislumbra una temporada exitosa, y llena de agradables sorpresas.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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