Un amanecer radiante vence el ruido urbano del día a día
Un amanecer radiante vence el ruido urbano del día a día

Ese día el cielo amaneció deslumbrante, tanto que ni la maraña de cables, ni el ruido citadino, ni los claxonazos de los vehículos pudieron opacar dicha belleza.

La bóveda celeste lucía dividida en dos, como un rebaño de ovejas a la orilla de un arroyo o un banco de espuma que flota en el azul del mar.

A pesar de la prisa, pauso y observo, permitiendo el desprendimiento del peso del estrés y la rutina para reconectar con la esencia de mi ser y recargar la fuerza de mi energía interior.

Es en ese instante de quietud donde encuentro la claridad mental, la creatividad vuelve a escena y la capacidad para resolver problemas se fortalece, permitiéndome ver con mayor nitidez el camino a seguir con renovada confianza y propósito, sin el bullicio del “rush” que me envuelve.

Y así, enfocada en el presente, el regreso a la cotidianeidad se mirará desde otra perspectiva más consciente, sintiendo una cómoda sensación de autocontrol que permite avanzar, tomar un paso atrás o replantear lo que en realidad importa de manera más intencional y plena.

Dejo la pausa, inhalo en cuatro tiempos, sostengo en dos tiempos, exhalo en cuatro tiempos… una respiración para la calma, le llama mi maestra de yoga, mientras yo apenas comienzo a reconocer todo desde el principio.

Febrero y algunos días transcurridos… creo que el año también debe aprender a respirar.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación.

“El regreso a la cotidianeidad se mirará desde otra perspectiva más consciente”

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