Durante la temporada invernal, que en Mérida se presenta principalmente entre diciembre y febrero con la llegada de frentes fríos y descensos moderados de temperatura, las familias suelen modificar su alimentación como una forma de adaptación al clima, explica la licenciada en Nutrición Ina Alejandra Beristain Navarrete.
La profesional advierte que en esta etapa algunas personas tienden a incrementar el consumo de energía (calorías), grasas y carbohidratos, lo que puede contribuir a una ganancia de peso temporal y ocasionar efectos en la salud.
Aunque el frío en Yucatán no es extremo como en otras regiones del país, sí influye en las elecciones alimenticias diarias, reconoce la vicepresidenta de la Asociación Mexicana de Diabetes en el Sureste, A.C.
En estos meses aumenta el consumo de alimentos calientes y reconfortantes, como caldos, sopas, atoles y bebidas similares. Estos platillos aportan sensación de bienestar y forman parte de las costumbres locales.
Sin embargo, también se observa una mayor preferencia por alimentos ultraprocesados, como panes dulces, botanas empaquetadas y productos listos para consumir, debido a su fácil acceso y preparación, añade la nutrióloga, quien también es tesorera del Colegio Mexicano de Nutriólogos Capítulo Yucatán y directora del Centro Integral de Nutrición y Conducta Alimentaria (Cinca).
En cuanto a las bebidas azucaradas, explica que no existen datos que indiquen un aumento exclusivo durante la temporada invernal; no obstante, Yucatán se caracteriza por un alto consumo de refrescos y bebidas endulzadas durante todo el año, hábito que suele mantenerse en invierno e incluso reforzarse con bebidas calientes que contienen grandes cantidades de azúcar.
Alimentos caseros
La especialista recomienda aprovechar la temporada de frío para fortalecer la alimentación familiar mediante preparaciones caseras como sopas y caldos con verduras, leguminosas y proteínas magras; el consumo de frutas y verduras de temporada, especialmente cítricos ricos en vitamina C; mantener una adecuada hidratación aun cuando la sensación de sed disminuya, y reducir el consumo de refrescos, bebidas azucaradas y productos ultraprocesados, altos en sodio, grasas y azúcares, entre otros.
La experta alerta que los cambios en la dieta durante el frío pueden tener efectos importantes en la salud.
En niñas y niños, una alimentación basada en productos ultraprocesados puede afectar su crecimiento, aumentar el riesgo de sobrepeso y debilitar el sistema inmunológico.
Ina Beristain añade que un patrón alimentario alto en productos ultraprocesados y bebidas azucaradas está asociado con mayor riesgo de sobrepeso y obesidad en niños, adultos y adultos mayores, así como con diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e hipertensión, vinculadas a dietas ricas en azúcares, sodio y grasas.
Añade que el desarrollo físico y cognitivo puede verse comprometido en las infancias cuando buena parte de su dieta carece de los nutrientes esenciales.
En personas adultas mayores, una dieta alta en azúcares y grasas puede agravar enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares.
Por el contrario, una alimentación equilibrada durante esta temporada ayuda a prevenir enfermedades respiratorias, mantener un peso saludable y mejorar la calidad de vida.
La clave es mantener una alimentación balanceada en los días que dura este clima y procurar que esos hábitos continúen el resto del año.
Entre los consejos principales se encuentra consumir comidas calientes nutritivas como sopas, caldos y guisos con verduras, legumbres y proteínas magras, que ayudan a conservar el calor corporal y aportan nutrientes esenciales.
Asimismo, se recomienda incluir frutas y verduras de temporada, especialmente cítricos como naranja, mandarina y limón, además de otros alimentos ricos en vitaminas A y C que fortalecen el sistema inmunológico.
Igualmente se aconseja evitar azúcares añadidos y grasas en exceso, y reducir el consumo de bebidas azucaradas, dulces y frituras, lo que favorece la salud metabólica y contribuye al mantenimiento de un peso saludable. Mantener la hidratación es igualmente importante, aunque la sensación de sed disminuya con el frío.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
De un vistazo
Alimentos ultraprocesados
En la mayoría de los casos, los hábitos alimenticios adoptados durante la temporada fría suelen modificarse cuando regresan las temperaturas cálidas. No obstante, cuando el consumo de alimentos ultraprocesados se vuelve frecuente, estas costumbres pueden mantenerse a largo plazo, incrementando los riesgos para la salud.
Hábitos saludables
La nutrióloga Ina Beristain Navarrete dice que es importante que las familias vean a la temporada de frío como una oportunidad para reforzar hábitos saludables que puedan mantenerse durante todo el año.
