El Día del Amor y la Amistad, en el que se recuerda a San Valentín de Roma, es un fenómeno que, como otras conmemoraciones de origen religioso y sagrado, se ha transformado con el paso del tiempo hasta adquirir un sentido mayormente comercial, afirma el presbítero Juan Hoil Ucán.
El sacerdote explica que la festividad de San Valentín, que tiene lugar el 14 de febrero, ya no forma parte de la liturgia oficial de la Iglesia católica, pues fue retirada del calendario después del Concilio Vaticano II, realizado en la década de 1960.
El sacerdote, párroco de La Transfiguración del Señor, atribuye la popularidad de la fiesta a que “todos hemos experimentado, o no, el amor correspondido” y a que este sentimiento es universal.
Recuerda que la celebración tiene un origen estrictamente religioso. San Valentín de Roma vivió en los tiempos de la persecución de los cristianos bajo el mandato del emperador Claudio, en el primer siglo de nuestra era. Muchas personas que seguían las enseñanzas de Jesucristo eran martirizadas y se buscaban pretextos para ejecutarlas.
Valentín era sacerdote cristiano y fue acusado de celebrar el sacramento del matrimonio en secreto. Casaba a soldados con doncellas sin autorización, lo que constituye uno de los primeros elementos que vinculan su figura con el amor.
Al ser descubierto, fue decapitado. Su martirio se conmemoraba cada año.
El padre Juan Hoil añade que alrededor del siglo VII comenzó a utilizarse la figura de Valentín como alegoría del sacerdote que casaba a los enamorados.
Indica que con la publicación de poemas medievales se dio el primer paso para que la conmemoración perdiera su sentido sagrado y religioso y en su lugar adquiriera un matiz más romántico que espiritual.
Fue en ese período cuando empezó a transformarse su significado original.
Fuera del calendario
San Valentín figuraba en el martirologio y en la liturgia de la Iglesia. Sin embargo, durante el Concilio Vaticano II se realizó una depuración de celebraciones, eliminando aquellas dedicadas a santos cuya historicidad no estaba plenamente sustentada. Así ocurrió con San Valentín, a quien dejó de celebrarse oficialmente en la liturgia.
El padre Hoil Ucán agrega que en la Edad Media la figura de Valentín comenzó a asociarse con elementos simbólicos como Cupido, el dios griego del amor. Surgieron imágenes de angelitos con flechas y representaciones que acentuaron un sentido menos sagrado y más romántico a su figura, tal como sucede en la actualidad.
“Lo único que ha quedado es el nombre de San Valentín, pero todo lo que rodea las flechas, los cupidos, los poemas y lo romántico no tiene que ver con el origen religioso”, puntualiza. Por esa razón, el 14 de febrero ya no aparece en la liturgia como festividad de un santo.
La fecha se estableció originalmente porque San Valentín figuraba en el martirologio y en el calendario eclesiástico. No obstante, actualmente la liturgia de ese día tiene otra celebración y un sentido distinto.
El padre Juan Hoil, quien también es coordinador diocesano de la Pastoral Vocacional, señala que en algunas homilías ha abordado el tema con el fin de llamar la atención de los fieles y “purificar” su significado. “Si se menciona en alguna homilía o mensaje sería para purificarlo, no porque sea el día de un santo”, aclara.
Afirma que, aunque hay elementos arraigados en la comunidad que no pueden eliminarse, sí es posible rescatar el origen religioso y dar a la conmemoración un sentido más cristiano. Enfatiza en que, para el cristianismo, el concepto adecuado del amor es la caridad.
Debido a que la sociedad en general celebra el amor y la amistad en esta fecha, el sacerdote considera oportuno devolverle el sentido cristiano de su origen histórico.
Apunta que, al concluir las celebraciones decembrinas, los comercios empiezan con la promoción de San Valentín vendiendo flores, globos, peluches y diversos artículos alusivos. Reitera que, aunque la festividad de este santo ya no está en el calendario litúrgico, el mensaje principal es no dejarse llevar por el consumismo.
“Está comenzando el año, estamos en la cuesta (económica) y la publicidad y el comercio siempre aprovechan para alentar el consumismo”, advierte.
Anteriormente, recuerda, la conmemoración se denominaba únicamente Día del Amor y posteriormente se añadió el concepto de la amistad. Por ello, el sacerdote invita a aprovechar las tradiciones de esta fecha para rescatar el verdadero sentido de la amistad, valorar el amor sincero, reconciliarse con quienes se está distanciado y tomar conciencia de que, para los cristianos, el amor debe ser concreto.
“Si no es un amor concreto, que se convierta en obras buenas, termina siendo meramente un amor platónico”, expresa el padre Hoil.
Finalmente, exhorta a cristianizar y rescatar lo valioso del amor y la amistad para evitar que estos valores se desvirtúen.— CLAUDIA SIERRA
