Hoy damos gracias a Dios por estos tres años del Centro de Escucha “Vamos Juntos”, un espacio donde la palabra ha sido acogida, el silencio respetado y el dolor acompañado con esperanza.

Durante este tiempo, muchas personas han encontrado aquí un lugar seguro para ser escuchadas sin juicio, sostenidas con respeto y acompañadas con humanidad. Cada historia compartida ha sido un paso dado juntos, confirmando que escuchar es una forma profunda de amar.

Además de contar con el Centro que funciona en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en la colonia Alemán, con alegría celebramos también la apertura de un nuevo Centro de Escucha en la Catedral de Mérida, signo de una Iglesia cercana, que abre sus puertas y su corazón para caminar al lado de quienes más lo necesitan.

La apertura del nuevo Centro de Escucha en la Catedral responde a una necesidad creciente de espacios accesibles de contención emocional, especialmente en un contexto social marcado por el estrés, la ansiedad, el duelo y la soledad. Ubicar este servicio en el corazón de la ciudad simboliza una Iglesia que sale al encuentro, que abre sus puertas no solo para la oración, sino también para el acompañamiento humano.

Quienes impulsamos este proyecto destacamos que escuchar no es aconsejar ni resolver problemas, sino estar presentes, ofrecer tiempo y atención genuina, y ayudar a que cada persona descubra sus propios recursos para afrontar la situación que vive. En este sentido, el Centro de Escucha se ha convertido en un puente entre el sufrimiento y la esperanza.

El aniversario y la inauguración del nuevo espacio son también una ocasión para reconocer la labor silenciosa de los voluntarios, cuyo compromiso y formación constante hacen posible este servicio. Su tarea discreta refleja una convicción profunda: nadie debería enfrentar solo su dolor.

Con tres años de experiencia y un nuevo centro en funcionamiento, “Vamos Juntos” reafirma su misión de seguir caminando al lado de quienes más lo necesitan, convencidos de que la escucha es una forma concreta de solidaridad y una respuesta humana ante las heridas de nuestro tiempo.

Que este nuevo espacio sea casa de consuelo, puente de esperanza y testimonio vivo de que nadie está solo. Gracias a cada voluntario y voluntaria que, con generosidad y discreción, hace posible este servicio. Seguimos caminando. Vamos juntos. Para las personas interesadas en este servicio gratuito pueden llamar al número de teléfono 9994-45-46-33.— Presbítero Alejandro de J. Álvarez Gallegos, coordinador diocesano para la Pastoral de la salud, vida y adultos mayores

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