A la izquierda, el arqueólogo submarino Octavio del Río toma fotografías del esqueleto humano prehistórico que fue descubierto en el sistema de cuevas inundadas cerca de Tulum; debajo, el investigador explora el interior de las cuevas sumergidas
A la izquierda, el arqueólogo submarino Octavio del Río toma fotografías del esqueleto humano prehistórico que fue descubierto en el sistema de cuevas inundadas cerca de Tulum; debajo, el investigador explora el interior de las cuevas sumergidas
  • A la izquierda, el arqueólogo submarino Octavio del Río toma fotografías del esqueleto humano prehistórico que fue descubierto en el sistema de cuevas inundadas cerca de Tulum; debajo, el investigador explora el interior de las cuevas sumergidas
  • A la derecha, algunos de los restos óseos de miles de años de antigüedad que se han encontrado en la cuevas

CIUDAD DE MÉXICO (AP).— Un nuevo esqueleto prehistórico fue localizado en el intrincado sistema de cuevas y ríos subterráneos que recorren el subsuelo de la costa del Caribe mexicano, según reveló el arqueólogo subacuático Octavio del Río, quien trabaja en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El hallazgo tuvo lugar en una de las cavernas que quedaron bajo el agua al término de la última glaciación, hace unos 8,000 años.

El fósil se suma a otros diez restos humanos encontrados en las últimas tres décadas entre Tulum y Playa del Carmen, una franja turística que también es considerada uno de los principales reservorios de vestigios humanos antiguos en América.

Algunos de esos restos superan los 13,000 años de antigüedad, lo que ha convertido a la región en referencia obligada para el estudio del poblamiento temprano del continente americano.

Del Río informó que la osamenta fue encontrada por exploradores submarinistas en el interior de una cueva situada a ocho metros de profundidad, tras recorrer cerca de 200 metros por una cavidad inundada. Los arqueólogos lograron recuperarla a finales de 2025, en una operación que requirió buzos especializados y equipo técnico de alta precisión.

El especialista subrayó que, por las condiciones del hallazgo, el cuerpo tuvo que haber sido depositado cuando la cueva aún estaba seca. “Por la distancia en la que está y la profundidad… no pudo haber llegado ahí en otro momento más que cuando esta cueva estaba seca, hace, al menos, unos 8,000 años”, aseguró.

Actualmente el acceso al sitio solo es posible mediante inmersión profesional.

La forma en que fue encontrado el esqueleto, en un espacio estrecho al costado de una cámara interior y sobre una duna de sedimentos, abre la puerta a interpretaciones rituales. “Sugiere que se trata de un depósito funerario en el cual el cuerpo fue colocado deliberadamente, posiblemente asociado a una práctica ritual”, explicó Del Río, quien señaló que los análisis apenas comienzan.

El investigador reconoció la emoción que genera este tipo de descubrimientos.

Ver el fósil número 11 “acelera el corazón de todo investigador”, afirmó al recordar el primer hallazgo que hizo en 2002.

Con una sonrisa añadió: “Debajo del agua también se puede gritar. Salieron burbujas por todos lados”.

Para los especialistas, cada hallazgo permite reconstruir escenas del pasado remoto. “Te proyectas a ese momento, empiezas a dibujar la cueva… empiezas a pensar cómo es que llegó ahí esa persona, cómo es que caminó”, relató Del Río sobre el ejercicio de interpretación que acompaña cada descubrimiento en las cavernas.

Luis Alberto Martos, director de estudios arqueológicos del INAH, consideró que el fósil contribuirá a la comprensión de cómo estas poblaciones llegaron a la península de Yucatán cuando era una planicie con acantilados. Permitirá conocer “cómo interactuaron con el medio o utilizaron las cuevas para distintas funciones”.

Asimismo, manifestó que “se está armando un poco más amplio este rompecabezas de lo que fue la prehistoria en Yucatán”.

El hallazgo también se produce en un contexto de debate ambiental. Los sistemas de ríos subterráneos resultaron afectados por obras del Tren Maya, aunque autoridades federales trabajan ahora en su protección.

La Secretaría de Medio Ambiente confirmó que se busca declarar la zona área natural protegida en 2026, mientras el INAH impulsa su reconocimiento como patrimonio cultural, al considerar que los cenotes son no sólo “ventanas arqueológicas”, sino también “ventanas históricas” que resguardan vestigios de distintas épocas.

De un vistazo

Fauna extinta

En los cenotes también se han encontrado fósiles de perezosos gigantes, pumas, tigres dientes de sable y osos, evidencias que están ayudando a reconstruir el ecosistema prehistórico regional.

Protección pendiente

Autoridades ambientales y culturales trabajan para declarar la red de cenotes como área natural y patrimonio protegido.

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