Sin duda alguna la labor que viene realizando, bajo la rectoría del Arquitecto Domingo Rodríguez Semerena, la Universidad de las Artes en Yucatán como promotora de la cultura es relevante, hasta convertirse en una referente que supera por mucho la presencia y labor a la Dependencia (Sedeculta) que debiera ser el eje del sector, con una cartelera de opciones que demuestran no solo su trabajo académico, sino su interés por la difusión, la formación de públicos y el interés por la innovación cultural; labor que demuestra no solo una experiencia administrativa, sino un conocimiento del medio y los actores involucrados de parte de quien dirige esta institución.

Es así como en su afán de consolidar y generar una participación ciudadana, durante el año 2025 se integró el Consejo Consultivo de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY), formado por sesenta personas de diversas disciplinas, según la información con que se cuenta, el Órgano Colegiado tendría como objetivo fortalecer la educación artística y cultural en la entidad, particularmente en la UNAY, además de promover diversos proyectos como la creación de un museo universitario y la expansión de residencias artísticas. Si bien, es un mérito muy loable su integración, existen algunas cuestiones pertinentes que hay que observar.

Un consejo académico universitario se trata de un órgano colegiado encargado de asuntos “académicos”, cuya competencia puede ser la Universidad en su totalidad o únicamente relativa a un área o disciplina específica.

Sus integrantes deben de poseer no solo la experiencia en la materia, sino también en la docencia, además de tener un grado académico que los avale y una comprobada experiencia artística (docencia, investigación, periodismo cultural, curaduría, gestión, dirección, administración cultural, etc.), ya que sus funciones incluyen la formulación y aprobación de planes de estudio, la revisión de normativas internas, la asesoría a directivos y la participación en la propuesta o elección de autoridades.

Este es una organización gubernamental o privada sin fines de lucro, integrado por: el Rector (quien lo preside); el secretario general; los directores de facultades, escuelas e institutos (carreras o áreas académicas); representantes de profesores; representantes de los alumnos; técnicos académicos e investigadores de las diferentes áreas de la institución y en que pueden participar personas externas invitadas o a través de organismos de consulta y participación ciudadana, como un Consejo Consultivo Externo, donde se abordan temas de interés público y proyectos de investigación e innovación a través de programas.

Además del esquema de Consejo Académico, existen los patronatos universitarios, integrados por un consejo o junta (junta de patronos) que puede representar a una fundación dentro de la estructura de la universidad, y actúa como un agente de vinculación con la sociedad y el gobierno para obtener recursos adicionales para apoyar las necesidades de la universidad; su objetivo principal es garantizar el uso adecuado, la preservación, el incremento y el control de los recursos financieros, asegurando que se destinen de manera eficiente (transparencia) al cumplimiento de sus fines académicos y sociales. Similar a los fines del modelo mencionado existen las fundaciones, como la recién creada en enero del año en curso, Fundación UNAY, para impulsar desarrollo creativo y cultural de Yucatán conformado por integrantes de la sociedad civil, comprometidos con el fortalecimiento del arte y la educación artística como motores de desarrollo cultural y social en la entidad, misma que preside el Ing. Gerardo Díaz Roche; lo cual es otro acierto en la gestión de la Institución Universitaria. Asimismo, existen otros grupos colegiados con funciones distintas, como: consejos estudiantiles, que representa a los alumnos ante la Institución; consejo escolar, que aprueba la programación anual y participa en la selección del director y rector; claustro de profesores, que se encarga de la planificación docente y la orientación, tutoría y evaluación de los alumnos.

Respecto al Consejo Consultivo de la Universidad de las Artes de Yucatán, desde mi perspectiva y personal opinión, veo su conformación como la reunión de personalidades que bien podría parecer convocado para lucimiento institucional y la complacencia política, o como un adorno conformado mediante un listado amplio de nombres, sin que dicho proceso se haya realizado con la debida conciencia basado en méritos académicos y docentes a nivel superior, y que se puedan percibir como justos e incluyentes (apartidistas y con presencia de colectivos minoritarios).

En el caso particular, la inclusión de personalidades de la política o afines al Gobierno (sin considerar a voces críticas o disidentes) puede llevar a la captura de la Institución por parte de intereses ajenos al objetivo de estos modelos colaborativos, lo que socava la transparencia, la rendición de cuentas y la eficiencia de su administración.

Asimismo, se puede ver en el largo listado de miembros del citado Consejo que se tratan, en su mayoría, de personas de alrededor de los sesenta años, por lo cual no existe representación significativa de creadores jóvenes o emergentes, ni la presencia del alumnado.

El Consejo Académico de la UNAY, también debe tener como objetivo dedicarse a promover las artes mediante la financiación de artistas locales, la concesión de premios a personas destacadas en la cultura y el arte (artistas, curadores, museógrafos, críticos, periodistas, docentes, etc.) y a la organización de eventos , operando con independencia del Gobierno, para evitar la injerencia política en sus decisiones (autonomía universitaria).

En ese sentido, existen dos situaciones que se contraponen a lo antes citado, la primera es la falta de autonomía universitaria, ya que ésta depende de la Secretaría de Investigación, Innovación y Educación Superior (SIIES) del Gobierno del Estado de Yucatán. La segunda es la injerencia de personalidades con puestos políticos (partidistas) que integran el Consejo, lo que puede verse no es solo como un error de quien propuso a un dirigente de un partido político como parte del Consejo, sino también de quien aceptó, a sabiendas de que su nombramiento puede enturbiar la confianza pública (a pesar de su experiencia académica y trayectoria profesional), y afectando la imparcialidad, independencia y objetividad frente a la neutralidad política en la toma de decisiones, y que mediante un análisis objetivo, debería declinar el ofrecimiento en beneficio de la imagen de la Institución Universitaria. Asimismo, las funciones del Consejo Universitario deben incluir la elaboración y modificación de estatutos y reglamentos, la aprobación del presupuesto anual, la toma de decisiones sobre políticas académicas y planes de estudio, su normatividad interna y la posible propuesta de autoridades clave como el Rector. También supervisa la creación, transformación o desaparición de unidades académicas, y establece los requisitos para la obtención de títulos (títulos académicos u honoríficos) y grados (licenciado, maestría y doctorado). Por otra parte, deben conocer, y en su caso aprobar, los programas y los convenios de colaboración en el ámbito de la educación superior con otras instituciones.

En atención a lo expuesto, y sin demeritar la intención de la creación del Consejo Consultivo de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY) por parte de su Rector, creo dicho Consejo debe renovarse o modificarse, crear los estatutos bajo los cuales actuará frente a la Institución, ya sea como una necesidad sistémica o como parte de una acción sincera de sus propios miembros, quienes aceptaron una responsabilidad y que deben realizar un autoanálisis de sus capacidades académicas-docentes y sus compromisos profesionales o personales, frente al tiempo que se requiere para su participación activa, ética y real, su posible papel activo y aportación a la vida educativa para romper las barreras estructurales generando un nuevo modelo de académico y buscando el superior beneficio (de la Institución), por encima del ego para colocarse un adorno curricular a sus méritos.

Crítico y curador

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