La obesidad es considerada una pandemia a nivel global y México ocupa el segundo lugar mundial en prevalencia de esta enfermedad, que afecta a más del 70% de la población adulta y a alrededor del 35% de los niños.
En Yucatán, además, se registra una de las tasas más altas del país, un problema de salud pública al que puede hacerse frente mediante cambios de hábitos.
Reconocer la obesidad y tratarla es el primer paso para los pacientes, señala el doctor Miguel Ángel López y López, cirujano con especialidad en cirugía laparoscópica avanzada, endoscopía gastrointestinal y fisiología gastrointestinal, quien comparte información en el marco del Día Mundial de la Obesidad, que se conmemora hoy miércoles 4.
El especialista recuerda que durante la pandemia de Covid-19 se habló ampliamente de crisis sanitarias globales, pero “nos olvidamos que hay algunas pandemias que hace mucho tiempo nos alcanzaron”.
La obesidad, subraya, prácticamente cumple con esa definición, al estar presente en todo el mundo. En el caso de México, el país se ubica en el segundo lugar en prevalencia tanto de obesidad como de sobrepeso, lo que representa un problema de gran magnitud.
Detalla que en México el 35% de la población presenta sobrepeso y el 36.9% obesidad, lo que en conjunto supera el 70% de los mexicanos con exceso de peso.
“En los últimos 20 años se ha duplicado la prevalencia de esta enfermedad, que debe verse como es, pues no es un tema estético ni de esfuerzo meramente personal, es una enfermedad y como enfermedad la tenemos influida por factores biológicos, genéticos, ambientales y socioeconómicos”, dice.
Factores en juego
Añade que no es un problema tan simple como la relación entre ingesta y gasto calórico. Existen múltiples factores que influyen, por lo que es fundamental que las personas busquen ayuda adecuada, ya que se enfrentan a diversas barreras para recibir un tratamiento.
Entre esas barreras menciona las llamadas soluciones milagro, que ofrecen resultados rápidos pero que generan confusión y retrasan la atención profesional. Esto, indica, despierta frustración en los pacientes que se someten a dietas sin lograr bajar de peso y llegan a sentirse fracasados.
Explica que también pueden surgir pensamientos intrusivos, autocrítica y ansiedad, lo que retrasa aún más la búsqueda de atención médica, ya sea por desinformación o porque se tiene la idea errónea de que pedir ayuda equivale a rendirse, cuando en realidad significa cuidar la salud.
En Yucatán, diversos factores influyen en la alta prevalencia de obesidad. “Tenemos una genética en el Estado que no es muy buena en relación con las calorías que podemos ingerir. Somos una población de talla pequeña y evidentemente las calorías que podemos consumir van directamente relacionadas con la talla”.
Asimismo, destaca que la comida regional es alta en calorías. “Disfrutamos los panuchos y los salbutes que son fritos, la cochinita y el lechón que mientras más mojadito y con grasita y cascarita, más nos gustan. Todo esto, aunado al sedentarismo… pues no hay un deseo de hacer deporte de gran parte de la población, y los malos hábitos como el consumo de bebidas embotelladas y procesados conducen al sobrepeso y la obesidad”.
La entidad encabeza el consumo de este tipo de bebidas. En eventos sociales, como encuentros deportivos, se acostumbra ingerir alimentos poco saludables y bebidas alcohólicas, lo que incrementa la carga calórica.
El médico advierte que la obesidad se asocia con más de 200 enfermedades, según un estudio publicado hace dos años. El paciente con obesidad tiene un riesgo 243% mayor de desarrollar diabetes mellitus tipo 2, una probabilidad 113% superior de hipertensión y casi el doble de probabilidades de presentar infartos y accidentes cerebrovasculares.
Señala que el 70% de los pacientes con obesidad presenta apnea del sueño y que existen más de 50 tipos de cáncer asociados a esta enfermedad, entre ellos el colorrectal y el de mama, este último el segundo más mortal en mujeres.
Tratamientos
En cuanto al tratamiento, indica que ha evolucionado significativamente y existen diversas opciones, no sólo medicamentos que disminuyen el apetito, como los de la familia GLP-1, sino también alternativas endoscópicas modernas y de bajo riesgo, como el balón gástrico y la manga endoscópica, procedimiento relativamente nuevo en el país y con resultados favorables en pérdida de peso.
También existen procedimientos quirúrgicos como la manga gástrica tradicional y el bypass gástrico. La manga endoscópica, explica, no es una cirugía, sino un procedimiento realizado por vía endoscópica a través de la boca. A diferencia de la manga tradicional, en la que se retira el 70% del estómago, en la técnica endoscópica se sutura el órgano para reducir su tamaño sin extirpar ninguna parte, así que el procedimiento es reversible.
Tras la intervención, la mayoría de los pacientes retoma sus actividades en un período de tres a cinco días. La recuperación es rápida y segura, con complicaciones que oscilan entre el 1 y 2%. La pérdida de peso puede alcanzar alrededor del 20% del peso corporal total en los primeros seis a 12 meses, y posteriormente pueden añadirse medicamentos para potenciar los resultados.
El especialista precisa que la combinación de medicamentos y endoscopía puede lograr resultados similares a los de la cirugía tradicional, pero con menor invasión para el paciente.
Reitera que lo más importante es acudir al médico y recibir orientación sobre la mejor alternativa, ya que es preferible contar con algún tratamiento que no recibir ninguno. Subraya que la obesidad es una enfermedad crónica y no debe considerarse un asunto estético.
Factores como la genética, alteraciones tiroideas, niveles de cortisol y cambios metabólicos influyen en su desarrollo. No todas las personas metabolizan las calorías de la misma manera. Sin embargo, con esfuerzo y apoyo profesional es posible controlar estos factores y diseñar estrategias adecuadas para alcanzar las metas de peso.
Aclara que los medicamentos y procedimientos son herramientas que facilitan la adherencia a la dieta, pero es indispensable realizar cambios reales en hábitos y estilo de vida, incluyendo la actividad física. Incluso en casos de recuperación de peso, existen opciones terapéuticas adicionales.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
El IMC
La obesidad se mide mediante el Índice de Masa Corporal (IMC). Un IMC de 25 a 29.9 indica sobrepeso; 30 corresponde a obesidad grado uno; 35 a grado dos, y 40 o más a grado tres.
Tratamiento oportuno
Aunque en Yucatán existen pocos hospitales con clínicas específicas para tratar la obesidad, atenderse de manera oportuna permite prevenir múltiples comorbilidades y, aunque los costos iniciales pueden ser elevados, a largo plazo representan ahorros para el sistema de salud al evitar complicaciones asociadas.
