El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, señaló que el mejor regalo que podría recibir el Seminario Conciliar de Yucatán en el marco del jubileo de los 275 años de su fundación es el surgimiento de vocaciones sacerdotales.
El prelado hizo esta reflexión durante una rueda de prensa realizada ayer en la casa formadora, en Itzimná, donde se anunciaron las actividades conmemorativas por este aniversario.
“Ahora, lo que esperamos es el regalo de nuestro Señor con más vocaciones”, expresó al referirse a la celebración del aniversario.
Añadió que, aunque la comunidad siempre ha mostrado su cercanía y apoyo al Seminario mediante la oración y el acompañamiento, el mayor don sería que más jóvenes respondieran al llamado al sacerdocio.
“El mejor regalo no es tanto el que venga de la comunidad, que nos quiere y que reza por nosotros. Yo creo que el mejor regalo es el que nos puede venir del Señor. Esperamos que Él quiera llamar a muchos más jóvenes al Seminario, a la vida sacerdotal. Creo que es el mejor regalo”, afirmó.
Rodríguez Vega destacó que la Iglesia sostiene continuamente al Seminario tanto espiritual como materialmente, pero en este momento la mayor esperanza está en que surjan nuevas vocaciones.
El presbítero Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar, coincidió en que el mejor regalo para esta institución es la oración de los fieles. “El amor de los fieles a la casa es el mejor regalo que podemos recibir. Que se acerquen, que conozcan, que vean, que toquen lo que Dios está haciendo aquí”, expresó durante el encuentro informativo.
Actualmente cursan estudios en el Seminario 60 jóvenes que se preparan para el sacerdocio.
Añadió que muchas personas que visitan la casa formadora “perciben de manera natural que hay un ambiente de paz y se sienten animadas porque se percibe el amor de Dios en estos pasillos”.
El Arzobispo señaló que el Seminario representa una institución fundamental para la diócesis.
“El Seminario viene a ser algo así como el corazón de la diócesis, el alma máter para todos los sacerdotes que aquí se formaron. Y aun aquellos que no se hayan formado aquí, como un servidor, en cualquier seminario encontramos nuestra casa, nuestra alma máter”, expresó.
Recordó que el Seminario donde él estudió y posteriormente fue formador tiene una antigüedad similar.
Uno de los anhelos principales de los obispos al llegar a una diócesis es contar con un seminario diocesano que permita formar a los futuros sacerdotes.
En el caso de Yucatán, la posibilidad de contar con un seminario tardó en concretarse. Ya habían pasado más de 150 años de la creación de la diócesis cuando finalmente se fundó.
“Hubo que esperar con paciencia hasta que hubo esa posibilidad. Bendito sea Dios”, expresó.
El Arzobispo subrayó que la historia del Seminario ha estado estrechamente vinculada con la de la diócesis y la Iglesia local.
En palabras de antiguos obispos, es considerado “como la niña de sus ojos”, debido a la importancia que tiene para la formación de los futuros pastores de la Iglesia.
“Estamos muy necesitados de pastores. Nunca nos sobrarán”, afirmó.
Existen diócesis, como San Juan de los Lagos, donde hay numerosos seminaristas, lo que incluso permite enviar sacerdotes a servir en distintas regiones de México y del mundo.
Aun así, se percibe una necesidad urgente de contar con más jóvenes que perseveren en su formación y lleguen a convertirse en buenos y santos sacerdotes.
El prelado explicó que el Seminario es una institución que busca formar integralmente a los futuros ministros. Aunque se trata también de una institución académica, lo más importante es la formación espiritual.
“Ciertamente hay clases, es una escuela, y hay una formación integral. Pero lo más importante es formar el corazón de pastor, enamorado de Dios y de su Iglesia”.
Añadió que se espera que los seminaristas aprendan a mirar a las comunidades con la misma sensibilidad con la que Cristo lo hacía con las multitudes, con la disposición de servir y entregar la vida por los demás.
Por su parte, el padre rector reflexionó sobre el significado histórico de los 275 años de esta institución.
Para él representa el signo de “un Dios enamorado del pueblo de Yucatán”, que durante más de dos siglos ha llamado a jóvenes de distintas comunidades para acompañar y fortalecer la fe del pueblo.
“Ese corazón lo tiene que ver la gente y lo tienen que escuchar los feligreses. Por eso queremos realizar diversas actividades en la Iglesia”, señaló.
El lema elegido para el jubileo es “275 años, formando pastores, mensajeros de esperanza”.
El seminarista Joaquín Orilla Cobá informó que el inicio oficial del jubileo será el próximo martes 24 con una celebración eucarística programada para las 19 horas en la Catedral. Al concluir la misa, el Coro de la Ciudad ofrecerá un recital.
Por su parte, el padre Armando Obregón Patrón dijo que los seminaristas han tenido un papel fundamental en la organización de las actividades del programa.
Un equipo coordinado por el seminarista Joaquín Orilla ha propuesto diversas iniciativas que buscan no solo resaltar el aniversario, sino también compartir con la comunidad las experiencias que se viven en la casa de formación.
Estas actividades reflejan las distintas dimensiones formativas: espiritual, intelectual y pastoral, así como el trabajo comunitario y los apostolados que realizan.
Entre las actividades previstas se encuentran, además del concierto inaugural con el Coro de la Ciudad, encuentros dirigidos a grupos de adolescentes y jóvenes con el objetivo de fortalecer la promoción vocacional.
Asimismo, el Seminario abrirá sus puertas en fechas específicas para recibir a jóvenes interesados en conocer la vida formativa. Durante estas visitas podrán dialogar con los seminaristas y participar en momentos de reflexión, actividades recreativas y en la celebración de la Eucaristía.
También se invitará a sacerdotes que realizaron su formación en el Seminario para que regresen y presidan celebraciones eucarísticas, además de compartir sus experiencias vocacionales.
En el programa habrá momentos de oración y adoración eucarística.
En este sentido, se impulsará la realización de horas santas en las iglesias parroquiales con la intención de fortalecer la oración vocacional en las comunidades. Para ello se propondrán esquemas especiales de adoración que también recordarán el aniversario de la institución religiosa.
Entre las actividades tradicionales que se integrarán al jubileo figuran la Semana del Seminario y la verbena del Vocafest, que está prevista para mayo.
Los seminaristas participarán de manera especial en la verbena, incluso mediante un grupo musical, que ofrecerá un concierto acompañado de reflexiones.
El padre Obregón anticipó que en octubre se llevará al cabo la Súper Kermés, también enmarcada en las celebraciones jubilares, y la fiesta patronal de Nuestra Señora del Rosario.
Habrá una verbena al estilo de las comunidades yucatecas, con la participación de dos orquestas jaraneras.
El mismo mes se efectuará un concierto cultural.
Capilla de adoración
Uno de los momentos más especiales del jubileo será la inauguración de la capilla de adoración del Seminario.
El sacerdote explicó que este espacio estará dedicado a promover la oración ante el Santísimo Sacramento y a fortalecer la espiritualidad vocacional dentro de la diócesis.
La capilla se construye con la colaboración de numerosos fieles que apoyan este proyecto. “Desde nuestro Seminario, que es el corazón de la diócesis, queremos intensificar la oración vocacional para que el Señor nos regale muchas vocaciones sacerdotales, laicales y religiosas”, indicó el sacerdote.
Las actividades del jubileo se darán a conocer oportunamente a través de la página de Facebook del Seminario Conciliar de Yucatán.
Durante el encuentro informativo también se recordó que a lo largo de los años han ingresado al Seminario jóvenes que previamente cursaron carreras profesionales o estudios universitarios, talentos que también enriquecen la vida formativa en áreas como medicina o arquitectura.
En el marco de este aniversario, ayer fue colocada la primera piedra de la futura capilla de adoración.— CLAUDIA SIERRA MEDINA


