Sofía Segovia con un ejemplar de “El murmullo de las abejas”, que celebra 10 años de su primera aparición
Sofía Segovia con un ejemplar de “El murmullo de las abejas”, que celebra 10 años de su primera aparición

“Si nos atrevemos, desde todas las esquinas del país —desde Yucatán, desde el Noreste— a sacudir y entreabrir puertas, empezaremos a descubrir que las historias mexicanas pueden salir de México y conquistar el mundo”, afirma Sofía Segovia, quien celebra el décimo aniversario de su novela “El murmullo de las abejas” con una nueva edición ilustrada.

El exitoso libro ha cruzado numerosas fronteras y ha sido traducido a 21 idiomas. Con motivo de su décimo aniversario se realizó esta nueva edición, que Segovia presentó ayer en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey).

La autora explica al Diario que esta versión se distingue de la primera porque incluye ilustraciones del artista mexicano Gabriel Pacheco. Contar con esta nueva edición, dice, le ha permitido comprobar que un libro puede vivir para siempre.

Aunque la novela es un “best-seller” y ha tenido gran éxito en varios países, lo que más le alegra es que en México también interese una historia profundamente local y que resuena entre los lectores de la República.

Segovia recuerda que “El murmullo de las abejas” narra una historia de la Revolución Mexicana, pero desde una perspectiva poco explorada: la del Noreste. Originaria de Monterrey, buscó incorporar a la narrativa nacional la forma de ser, pensar y actuar de esa región.

“Estoy contando la historia mexicana más contada, pero desde una perspectiva distinta, que ofrece una revolución más fresca y vívida. Creo que hay verdades que coexisten; eso no les resta veracidad, aunque a veces choquen entre sí”.

Segovia añade que las historias, cuando se narran con personajes vivos y que se sienten cercanos, trascienden el libro y continúan en la imaginación del lector.

Sobre cómo lograr una historia memorable, señala que “El murmullo de las abejas” no pretende ser una lección de historia, sino transmitir qué se sintió vivir ese momento. “La idea es que todos podamos relacionarnos, empatizar y sentir lo que se vivió entonces. Eso es lo que hace que una historia permanezca en la memoria de los lectores”.

Para Segovia, la literatura debe apartarse de la simple información de los periódicos o los libros de historia y explorar la experiencia humana, sacudiendo emociones.

“En la literatura podemos encontrar consuelo, pero también sacudidas y preguntas que nos hagan temblar la tierra. La buena literatura puede sorprendernos, divertirnos, cambiarnos la manera de ver el mundo y, sobre todo, recordarnos que no estamos solos”.

A pesar del éxito de la novela, asegura que esto no cambió su relación con la escritura.

“Me gusta mucho tener esta novela, pero la intención con la que la escribí es la misma con la que escribo las demás. Así quiero seguir: contando historias muy vívidas”.

El reconocimiento internacional de “El murmullo de las abejas” reforzó en ella la certeza de que las historias mexicanas pueden conquistar al mundo.

“Nuestras historias bien contadas conquistan la imaginación del mundo. Tenemos que sacudir esa idea limitada y estereotipada de lo mexicano”.

Por ello invita a que más autores se atrevan a contar la diversidad de historias del país.

“Que contemos nuestra diversidad para que el mundo vea que México es un país muy rico en historias”.

Sobre el momento en que encontró su voz como narradora, relata que escribió toda su vida sin imaginar que alguien como ella podía convertirse en novelista.

“Siendo de Monterrey creía que el arte se hacía en otro lado, pero rompí con esa idea. Siempre escribí: obras de teatro, discursos, campañas políticas y, desde niña, cuentos”.

Con el tiempo, explica, su voz narrativa evolucionó, especialmente desde que comenzó a escribir su primera novela, “Huracán”, en el año 2000.

“Sigo mirando hacia atrás y me doy cuenta de que tenía buen ojo para identificar temas importantes de los que no se hablaba”.

Para ella, la literatura debe precisamente iluminar esos temas relevantes y dolorosos que vale la pena discutir.

“Leer nos permite entender y sentir a los demás. Me da mucho gusto llevar estas historias y hablarle al mundo de tú a tú, mirarlo a los ojos y decir: ‘Las historias mexicanas valen la pena’”.— Iris Ceballos

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