Fer Broca enseña con su libro a emplear las “Palabras de poder”
Fer Broca enseña con su libro a emplear las “Palabras de poder”

“Esas palabras que leemos, que escuchamos y sobre todo las palabras que nos repetimos van transformando nuestra visión del mundo”, afirma Fer Broca, quien en su más reciente libro “Palabras de poder” propone cambiar las que se enuncian como crisis, caos, miedo y violencia por las de confianza, certeza, capacidad y esperanza de un lugar mejor.

El chamán, maestro espiritual, conferenciante y, claro, escritor, presentó en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán el libro en el cual plantea que “las palabras nos definen, nos construyen, nos permiten entender el mundo y expresarnos a través de él; y en este libro pretendo que las personas aprendan a hacerse cargo de sus palabras, y las puedan emplear como herramientas de verdadera creación de la realidad”.

Destaca que el poder de las palabras llega a mucha profundidad, “todos estamos tocados” por ellas. “Hace falta simplemente mirar nuestra historia, darnos cuenta de cómo lo que nuestra madre y nuestro padre nos fueron diciendo de pequeños o lo que no nos dijeron nos ha dado forma. Cómo si te hicieron sentir incapaz, inmerecedor, inseguro, eso se quedó contigo y son palabras que se fueron clavando en tu interior”.

“Por el otro lado, cuando tuviste figuras de autoridad que te motivaron, que te hicieron sentir certeza, que te dieron la confianza en ti, eso se desarrolla en muchísimas áreas de tu vida, desde elegir pareja, encontrar trabajo y sentirte digno de las cosas buenas que te llegan”.

En el volumen se incluye el manual de “La técnica del diamante”, por medio del cual Broca va guiando a los lectores a hacer sus propias afirmaciones y decretos, sabiendo que eso requiere mucho más que estructura gramatical: requiere atención, presencia y conciencia.

El libro va mostrando cómo, a partir de lo que se quiere, se puede ir estructurando un camino a través de las palabras que ayude a conseguirlo, sin caer en la espiritualidad tóxica.

Esto último lo aclara pues no por decir “quiero un coche rojo” a la mañana siguiente va a aparecer uno afuera de la casa. “El postulado es cómo puedes programar tu mente y creencias, y cómo a partir de estas afirmaciones le vas dando peso específico a aquello que quieres que florezca en tu vida”.

Asegura que la manera en que uno se habla a sí mismo puede cambiar una vida, y él es el ejemplo de ello.

“Las personas pueden darse cuenta que estas herramientas son para labrar el destino, que cuando tienes frente a ti a una persona tienes la posibilidad de darle una palabra que sea linda, positiva, le ayude a ir adelante, o puedes también tener en las palabras veneno, balas que destruyen la autoestima, que nublan la visión”.

“Sobre todo con las personas que amamos, es una responsabilidad elegir las palabras correctas para guiarlas hacia ese futuro que queremos que tengan”.

Resalta que también existe la positividad tóxica, una visión evasiva, superflua, facilona de “voy a repetir cinco veces ‘soy flaco’ y me como tres kilogramos de carnitas, y entonces ya soy flaco…”.

“Eso es destructivo, pero libros como ‘Palabras de poder’ plantean un camino sostenido”, señala.

Elementos mágicos

Fer Broca, quien tiene una maestría en programación neurolingüística, ha practicado por muchos años el chamanismo y esto le hizo darse cuenta que las palabras son elementos “mágicos, pero no en el sentido esotérico del término, sino de la posibilidad de reverberar, vibrar y darle forma a la realidad que vivimos todos los días”.

Agrega que su propuesta es compatible con prácticas ancestrales, “danzan juntas, al final todos hacemos mantras: cuando estás constantemente quejándote de ‘no tengo dinero, no me alcanza’, eso es un mantra negativo, pero cuando estás pensando constantemente en que te va a ir muy bien estás haciendo un mantra positivo”.

Considera que un mantra muy lindo es “cuando me conecto con mi corazón todo me sale bien”.

“Me gustaría que supieran que con las palabras que ya usamos, usándolas bien podemos hacer grandes transformaciones muy positivas y muy poderosas”.

Enfatiza que no hay que dejar nunca de lado las buenas palabras que recibimos durante los años de crianza, como las de por favor y gracias, además de usar términos de amabilidad y compasión con los demás.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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