El promotor cultural Pedro Juan de la Portilla Cabrera falleció
El promotor cultural Pedro Juan de la Portilla Cabrera falleció

La escena cultural de Yucatán perdió ayer al escritor, artista y promotor cultural cubano Pedro Juan de la Portilla Cabrera, quien tras luchar contra el cáncer, falleció dejando tras de sí una estela de afecto, trabajo comunitario y vínculos culturales que marcaron a generaciones de creadores.

Para sus familiares, amigos y el gremio literario, su partida será una gran ausencia, dejando una especie de silencio nuevo en los pasillos del arte, en un espacio que todavía resuena con su voz. “Se desligó de esta vida, pero no sin dejar una gran huella en el quehacer cultural y en el corazón de muchísimos”, expresa Jorge Alberto Gutiérrez Caraveo, director de Le Cirque Galería-Centro Cultural, recinto con el que De la Portilla mantuvo una estrecha colaboración.

Gutiérrez Caraveo recuerda que su colega destacó por un entusiasmo inagotable: “Siempre imprimía pasión a cada actividad. Fue un gran promotor de la Jornada de la Cultura Cubana con nosotros desde 2018”. En ese espacio, De la Portilla encontró una segunda casa para continuar su labor de difusión cultural, tendiendo puentes entre la isla y la península.

Originario de Cuba, inició su trayectoria artística en Pinar del Río, donde incursionó en la poesía, la actuación y la dirección teatral, llegando a encabezar el Teatro Milanés, uno de los recintos más importantes de esa región. Más tarde se trasladó a La Habana, donde ocupó cargos dentro del Ministerio de Cultura.

Su vida daría un giro definitivo al establecerse en Mérida, donde formó una familia junto a la abogada Beatriz Ku Vera. Aquí, se reinventó bajo una palabra que él mismo acuñó con orgullo: “cubateco”, de acuerdo a lo compartido por Jorge Gutiérrez, poseía una identidad mestiza que abrazaba tanto a Cuba como a Yucatán.

Durante más de una década, fue presidente de la Asociación de Cubanos Residentes en México “José Martí”, delegación Yucatán, desde donde impulsó actividades culturales, encuentros comunitarios y celebraciones que fortalecieron el sentido de pertenencia entre la diáspora. “Logró vincular profundamente a la comunidad cubana con la sociedad yucateca. Cada reunión era un acto de memoria y afecto por la patria”, relata Gutiérrez Caraveo.

Además de su labor como gestor, De la Portilla fue catedrático en la Escuela de Escritores Leopoldo Peniche Vallado, donde dejó huella en nuevas generaciones de autores.

En 2025 presentó su libro “La isla flotante”, una obra de poesía que resume, como una botella lanzada al mar, sus preocupaciones estéticas y vitales. La presentación tuvo lugar precisamente en Le Cirque, espacio al que guardaba especial cariño.

“Deja un gran legado no solo en el arte, sino en los sentimientos y en los escritores que hoy lo recuerdan con cariño”, añade su amigo en la entrevista.

La noticia de su fallecimiento tomó por sorpresa a la comunidad cultural, que apenas comenzaba a asimilar su delicado estado de salud. “Es tremendamente impactante lo que ha sucedido, esa enfermedad es así”, concluye Gutiérrez Caraveo.

Como muestra del afecto que sembró, ya se preparan homenajes póstumos, próximos a confirmar. Además, la Jornada del Día Mundial del Libro, a celebrarse del 21 al 24 de abril, llevará su nombre como reconocimiento a su legado bajo el lema: “Letras, memoria y escena: Pedro Juan de la Portilla Cabrera”.

Al maestro, escritor y promotor cultural, le sobreviven su esposa, Beatriz Ku Vera; sus hijos Daniela de la Portilla Cándano y Pedro de la Portilla Ku; así como su nieto Gabriel.— Darinka Ruiz M.

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