“Con ese acto establece el sacramento de la Eucaristía o Comunión”
“Con ese acto establece el sacramento de la Eucaristía o Comunión”

La Última Cena es un pasaje hermoso y representativo del catolicismo, uno de los momentos más importantes en la historia, se refiere a la postrera comida que Jesús compartió con sus apóstoles antes de su arresto y crucifixión.

Este hecho aparece en los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, aunque cada uno relata el suceso con detalles diferentes.

El evento tuvo lugar en Jerusalén durante la celebración de la Pascua Judía, la festividad que recuerda la liberación del pueblo hebreo de Egipto.

El Mesías sabía que su muerte estaba cerca y decidió reunir por última vez a sus discípulos. El lugar escogido era un salón conocido como el Cenáculo. Antes de cenar Jesús lavó los pies de sus seguidores como símbolo de humildad y servicio.

Durante el convivio, el Nazareno declaró que uno de ellos lo traicionaría. Judas Iscariote fue identificado simbólicamente cuando el Señor le dio un pedazo de pan mojado.

Antes, en un momento clave para los cristianos, Jesús tomó pan y lo partió diciendo: “Este es mi cuerpo, que será entregado por ustedes” y luego tomó una copa de vino y dijo: “Esta es la sangre de la nueva alianza, que será derramada por muchos para el perdón de los pecados”. Con ese acto establece el sacramento de la Eucaristía o Comunión.

En ese hecho el hijo del Todopoderoso anuncia que con su sacrificio comenzará una Nueva Alianza entre Dios y la humanidad, sustituyendo la Antigua Alianza del pueblo hebreo basada en la Ley de Moisés.

Después de cenar, cantaron salmos, como era costumbre en la Pascua, y fueron al Huerto de Getsemaní, donde Jesús sería arrestado.

Las iglesias cristianas consideran la Última Cena un momento central, el pan y el vino tiene relevancia especial, se cree en la transubstanciación: que el pan y el vino se convierten realmente en el cuerpo y sangre de Cristo, aunque mantenga apariencia de pan, es un pan sin levadura, puro, sin corrupción.

En la cena había cuatro copas de vino que representan las promesas de Dios a Israel, pero el Nazareno toma una de ellas y la convierte en el signo de la Alianza Nueva y se presenta como el Cordero de Dios.

La Última Cena ha sido representada en innumerables obras de arte, siendo la más famosa la de Leonardo Da Vinci, pintada en el convento de Santa María de la Grazie, en Milán, Italia.

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