MADRID (EFE).— La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, entregó ayer la Medalla Internacional de las Artes de la Comunidad, concedida a título póstumo, a Mario Vargas Llosa, de cuya muerte se cumple un año.
El galardón lo recibió su hijo Álvaro Vargas Llosa.
El gobierno regional de Madrid aprobó en junio de 2025 la concesión de esta medalla con carácter honorífico y a título póstumo al Premio Nobel de Literatura, que ya había recibido esta misma condecoración en 2004; ahora se reconocen sus méritos posteriores, según explicó la Comunidad de Madrid.
La presidenta regional elogió el legado de Vargas Llosa, “uno de los grandes narradores del siglo XX” y “un liberal convencido”, que defendió sus ideas “contra viento y marea” y pese a “la intolerancia de muchos”.
Se destacó los vínculos de Vargas Llosa con España y particularmente con Madrid, adonde llegó en 1958 para realizar el doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense.
Durante ese período de formación comenzó a escribir “La ciudad y los perros” (1963), su primera novela, y desde entonces pasó largas temporadas en la capital.
Obtuvo la nacionalidad española en 1993 y un año después fue elegido integrante de número de la Real Academia Española.
Álvaro Vargas Llosa, presidente de la Fundación Internacional para la Libertad, coincidió en que su padre fue “un madrileño de Perú”.
Además, apuntó que “la libertad es una causa moral” que marcó la vida de su padre y que “la cultura, sin libertad, se vuelve silencio, censura y propaganda”.


