• Una feligresa utiliza la mantilla como signo de respeto y tradición en la Catedral, práctica que ha disminuido pero persiste en ciertos contextos
  • La mantilla se hizo presente durante la misa de aniversario del grupo Valores Humanos y Cristianos, que fue celebrada el sábado pasado

“Hace varias décadas era común que las mujeres utilizaran mantilla para participar en la misa; sin embargo, esta práctica no ha retomado vigencia”, recordó el presbítero José Bernabé Cobá Collí, coordinador diocesano de la Pastoral de Santuarios y Piedad Popular.

El sacerdote señaló que el uso de la mantilla en las celebraciones litúrgicas ha caído en desuso con el paso del tiempo.

El padre José Bernabé Cobá, párroco de San José Tzal, explicó que la Iglesia no ha emitido una disposición para que esta prenda vuelva a utilizarse ni para que se deje de emplear, ya que se trata de una cuestión relacionada con usos y costumbres. No obstante, indicó que su empleo podría darse en ocasiones especiales, ya sea por petición del sacerdote, de algún apostolado o por otro motivo particular.

El sacerdote destacó que el uso de la mantilla se remonta a antes del Concilio Vaticano II, cuando era una práctica extendida entre las mujeres al momento de presentarse en los templos.

En la actualidad, añadió, son pocas las mujeres que la utilizan durante la misa, y es más frecuente observarla en personas de mayor edad, especialmente abuelas, que conservaron esta tradición.

“Se les quedó como una costumbre”, expresó el sacerdote en entrevista.

Asimismo, reiteró que el uso de la mantilla es una tradición religiosa vista como muestra de respeto, aunque en la actualidad es cada vez menos común.

El padre Cobá Collí consideró que resulta poco probable que las nuevas generaciones adopten esta práctica de manera generalizada; sin embargo, no descartó que pueda presentarse en contextos específicos o por indicaciones particulares.

Como ejemplo reciente, en la celebración de los 40 años de Valores Humanos y Cristianos, el pasado sábado 25, se observó a adolescentes utilizando mantilla en la misa de acción de gracias que el arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega presidió en María Inmaculada.

Asimismo, es común que la porten asistentes a las misas tridentinas —en latín— que se ofician en Mérida.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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