Una escena de la película “Recuerdos perdidos”, de Diana García Chi, que anteanoche se proyectó en la Cineteca del Armando Manzanero
Una escena de la película “Recuerdos perdidos”, de Diana García Chi, que anteanoche se proyectó en la Cineteca del Armando Manzanero

El proyecto fílmico “Recuerdos perdidos” presenta una historia cargada de drama, manipulación, dudas y una revelación final que no deja indiferente al espectador.

Anteanoche fue presentado en la Cineteca “Manuel Barbachano” del Teatro Armando Manzanero.

La cinta es una creación de Diana García Chi, estudiante de 21 años de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en una institución de Mérida. A partir de influencias de la ciencia ficción, los dramas coreanos e ideas que la han acompañado desde niña, García Chi desarrolló la propuesta audiovisual.

En entrevista con el Diario, la directora compartió los retos que significó llevar sus ideas a la pantalla. El principal obstáculo, indicó, fue el económico.

El equipo primero recurrió a sus bolsillos para costear la producción, que se realizó en dos meses. Posteriormente se efectuaron ventas de antojitos y postres para reunir fondos que permitieran concluirlo.

Lograron contar con el respaldo de patrocinadores, pero para Diana García solicitar el apoyo fue un desafío personal, pues reconoció que su edad y percepción física le generaban inseguridad.

Destacó la colaboración del elenco, que participó en la filmación sin pedir una remuneración y cubriendo sus gastos de transporte y alimentación en el rodaje.

La respuesta a la convocatoria a participar superó las expectativas de la directora, ya que acudieron personas provenientes de diferentes municipios yucatecos y también de Quintana Roo y Campeche.

Disciplina

El rodaje exigió disciplina. Entre semana, la directora asistía a clases y los fines de semana los destinaba completamente a las grabaciones. “Íbamos de clase entre semana y únicamente teníamos los fines de semana para el rodaje, pero era todo el día; íbamos al set de grabación a las 7 de la mañana y nos veníamos quitando a las 8 o 9 de la noche; era todo el día estar ahí”, apuntó.

Una de las escenas más complejas de filmar fue una pelea entre dos personajes, la cual requirió ensayos, grabaciones con distintos ángulos de cámara y adopción de medidas de seguridad para evitar lesiones.

“Un golpe requiere de ensayo y diferentes planos para que se vea real. Yo diría que es la (escena) más complicada, fue con la que más nos tardamos por los ángulos y para que los actores practicaran porque me daba miedito que ellos pudieran lastimarse”, admitió.

La grabación de esta escena, de un minuto y medio de duración en pantalla, tomó cerca de cinco horas.

García Chi subrayó que uno de sus mayores aprendizajes con este proyecto fue la gestión de patrocinios, experiencia que no forma parte de los planes de estudios, y que logró superar.

“Recuerdos perdidos” refleja el talento juvenil que, en muchas ocasiones, carece de apoyo suficiente para desarrollarse. Evidencia también la complejidad de una producción audiovisual: 45 minutos de trabajo en pantalla que representaron dos meses de esfuerzo de todo el equipo.— PABLO MAY PECH

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán