Gerda Gruber (1940), nacida en Austria y residente en Yucatán durante casi 40 años, recibió anteanoche en Ciudad de México la Medalla Bellas Artes 2026 en Artes Visuales, en una ceremonia que se efectuó en el Museo de Arte Moderno (MAM).
La presea se otorgó en el marco de la apertura de la exposición “Gerda Gruber. Entre verde y agua”, que marca el regreso de la artista al Museo de Arte Moderno, a 50 años de su primera exhibición en el lugar.
La medalla la concedieron la Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), a través de la Coordinación Nacional de Artes Visuales. Presidieron el acto la directora general del Inbal, Alejandra de la Paz Nájera; el coordinador nacional de Artes Visuales, Gerardo Cedillo; la directora del MAM, Marisol Argüelles, y la curadora Daniela Pérez.
De acuerdo con información de la Secretaría de Cultura, Gruber es figura nodal en la escena artística nacional, “caracterizada por su compromiso con el medio ambiente y por concebir el arte como agente de cambio frente a las crisis ecológicas”.
Con la medalla se reconoció también su labor docente, “con la que impulsa la formación de distintas generaciones de artistas, particularmente en Yucatán”.
Alejandra de la Paz recordó que con la presea se distingue la trayectoria de creadores que han dejado huella profunda en la vida artística de México.
“Gruber marcó una transformación decisiva en la escultura contemporánea de México, impulsó la recuperación del barro como lenguaje artístico actual, influyó en la formación de nuevas generaciones y la construcción de una relación profunda entre creación, materia y naturaleza”.
“Su encuentro con nuestro país no fue solamente un punto de llegada sino el inicio de una relación creativa, pedagógica y vital que transformó su obra y también dejó una marca profunda en nuestro campo artístico”.
La escultora encontró en el barro un lenguaje del pasado y presente: “Mostró que una materia vinculada con memorias antiguas podía dialogar con las búsquedas más actuales de la creación contemporánea. Desde su taller se formaron artistas que después construirían trayectorias propias y reconocidas, como Míriam Medrez, Paloma Torres, Marco Antonio López Prado o Javier Marín”.
“Hoy México reconoce una vida dedicada a crear, a enseñar y abrir posibilidades a otras generaciones”.
Por su parte, la artista se manifestó agradecida con el reconocimiento y evocó que “hace 50 años el MAM albergó una exhibición de mi trabajo escultórico realizado en porcelana, lo que fue la clave y el inicio de mi enseñanza en la escultura contemporánea modelando el barro y la arcilla”.
Asimismo, dio las gracias a sus alumnos: “Mis investigaciones tanto culturales, geográficas y geológicas me llevaron al bochorno de Yucatán. Ahí descubrí que se puede vivir entre verde y agua. El contacto con el entorno local y el paisaje me hizo reflexionar sobre la necesidad de realizar proyectos para escuelas públicas”.
“Me enamoré de las semillas como una fuente de la existencia que comparto mucho con mis alumnos. Ningún reconocimiento se puede ganar solo y por eso lo comparto con mis alumnos, con mis amigos, colegas y la comunidad artística”.
La exposición “Entre verde y agua” es la primera retrospectiva de Gerda Gruber en el MAM. Antes estuvo en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco) y reúne una selección de obras realizadas desde la década de 1970 hasta la actualidad.
Sin embargo, la muestra en Ciudad de México incluye obras nuevas que se trabajaron después de que se inaugurara la exposición en Monterrey.
Hay 112 obras, entre dibujos, esculturas, instalaciones, videoarte e intervenciones realizadas en materiales como barro, porcelana, henequén, bronce, algodón y bambú.
Gerda Gruber Detalles
La exposición “Entre verde y agua” permanecerá abierta hasta el 13 de septiembre.
En Yucatán
Gerda Gruber es maestra fundadora de la ESAY —ahora UNAY—; iniciadora titular del Taller de Escultura y vocal del Consejo Consultivo de Arte y Cultura de la casa de estudios.
Vínculos
Nacida en Bratislava en 1940, realizó estudios en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena. Tras desarrollar parte de su carrera en Europa y Norteamérica, se estableció en México en 1975 y en Yucatán en 1988.





