PUERTO PRÍNCIPE (EFE).— La princesa Sarah Zeid de Jordania lamentó ayer la situación por la que atraviesa Haití, especialmente entre mujeres y niños, marcada por la inseguridad y la violencia armada, al tiempo que destacó la resiliencia de la población, que no se rinde a pesar del conflicto, al concluir una visita de cuatro días al país caribeño durante la cual prometió movilizar apoyo internacional.
Zeid, asesora del Programa Mundial de Alimentos (PMA), se comprometió a usar a partir de ahora su capacidad de movilización internacional para ayudar a la isla y “recordar a todos que el papel que hay que desempeñar es común”.
“Es responsabilidad de todos hacer frente a la crueldad que vemos para garantizar el bienestar de cada una de estas poblaciones”, declaró la princesa jordana en una intervención junto a Nicole Boni Kouassi, coordinadora residente y de asuntos humanitarios de Naciones Unidas, y Wanja Kaaria, representante del PMA en Haití.
Zeid dijo que se marcha de Haití “con un doble sentimiento, de asombro y de ira; un sentimiento de asombro porque he descubierto un país magnífico (…) y la determinación del pueblo haitiano para superar las terribles condiciones a las que se enfrenta”.
Pero también “con un sentimiento de profunda ira”, añadió la princesa, que se declaró “profundamente enfurecida” por “tantas mujeres y niños olvidados, a quienes no se escucha y que no reciben los servicios y la atención que necesitan”.
Durante su misión humanitaria en Haití, del lunes pasado a ayer, Sarah Zeid visitó el Hospital Universitario La Paix y a personas desplazadas, y se reunió con representantes de la sociedad civil, del sector privado y con el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé.
Elogió la labor del Hospital La Paix, que presta servicios a más de dos millones de personas y permanece abierto todos los días. “Hay escasez de camas, pero su personal nunca ha fallado; siempre están disponibles para apoyar a la población que lo necesita”, destacó.
