Casi en silencio, sin un rito en especial, obreros de la construcción rinden tributo a la Santa Cruz, cómo cada año.
En esta ocasión se adelantó la muestra de devoción, pues mañana, día en que se venera la Cruz los alaridos estarán con sus familias por ser domingo.
Poco antes de terminar la jornada sabatina, los albañiles colocaron en sus centros de trabajo el emblemático signo de la crucifixión.
Bajo intenso calor, luego del mediodía, con humildad se dieron a la tarea de adornar la cruz con flores que estaban a su alcance.
“Hay que hacerlo, para que todo siga bien”, fue el comentario de Feliciano Canul que de su natal Acanceh viaja a Mérida para trabajar.
Su ayudante, Juvencio, tercio el comentario: para que sigamos trabajando.
Luego, en horas de la tarde habría la tradicional “chicharreada”.


