Rafael Ramos Vázquez

Este relato es el símbolo de la victoria del débil sobre el fuerte, está en el Libro de Samuel 1:17 de la Biblia hebrea y en el Antiguo Testamento cristiano.

La historia se ubica en el siglo XI a.C., durante las primeras etapas del reino de Israel. En ese tiempo los israelitas estaban en guerra con los filisteos, antiguo pueblo que habitó la región costera del sur de Canaán, lo que hoy es parte de Israel y Gaza.

Ambos ejércitos se encontraban acampados frente al valle de Elah, en la zona conocida como la llanura baja de Judá, esperando la batalla. Los protagonistas: Goliat, el mejor guerrero de su ejército, un soldado mercenario refaim que nunca había perdido una combate, un gigante con una altura de 2.70 metros, aunque los arqueólogos hablan de una altura de 2.10, armado con casco, lanza, jabalina y armadura, todo con un peso de 50 kilos aproximadamente; representa la fuerza física, lo intimidante y lo invencible.

David, un joven pastor hebreo, el menor de sus hermanos, sin formación militar, pero con una fe en Dios inquebrantable, valiente e ingenioso, teniendo como arma una honda, arma tradicional de los pastores.

Ese ovejero más tarde se convertiría en rey de Israel, al ser elegido por Dios para suceder a Saúl, siendo en su reinado una de las figuras más influyentes en la historia judeocristiana.

Previamente al duelo, Goliat reta durante cuarenta días a los israelitas a enviar a un guerrero para un combate individual cuyo ganador decidiría el resultado de la guerra. Todos tenían miedo, incluso el rey Saúl, nadie del ejército judío se atrevía a aceptar el combate, hasta que David se ofrece.

Rechaza la armadura del monarca por considerarla incómoda, prefiere su ropa de pastor y, en lugar de espada, toma su honda y cinco piedras de río. Marcha al enfrentamiento. Goliat se rió viendo a su rival joven y bajo de estatura, David no se intimidó por el tamaño ni la fuerza del gigante, éste venía con todos sus pertrechos y el efebo acudió en nombre del Dios de Israel.

David demostrará que su valor no proviene de su experiencia militar sino de su fe inquebrantable. El pastor le dijo al gigante: “Tú vienes con armas humanas, pero yo vengo contra ti en el nombre del Señor Todopoderoso que me dará la victoria”.

Empieza la contienda, ambos combatientes se miran y antes del contacto físico David coloca una piedra en su arma, la ondea y arroja el proyectil que se impacta en la frente del gigante, éste cae inconsciente y el pastor corre hacia el caído, toma su espada y lo decapita.

El relato transmite varios mensajes que comentaré en el siguiente artículo.

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