Familiares de una víctima del ébola lloran mientras el ataúd es retirado para su entierro, en el Hospital Sofepadi en Bunia, con protocolos sanitarios para evitar la propagación del virus en el lugar
Familiares de una víctima del ébola lloran mientras el ataúd es retirado para su entierro, en el Hospital Sofepadi en Bunia, con protocolos sanitarios para evitar la propagación del virus en el lugar

KINSHASA, República Democrática del Congo (AP).— Los ataques incendiarios contra centros de tratamiento del ébola en el este de la República Democrática del Congo evidencian la compleja crisis que enfrenta la región, donde la violencia armada, el desplazamiento de personas y la falta de recursos dificultan contener el brote. Las autoridades congoleñas reportaron más de 900 casos sospechosos en la provincia de Ituri, epicentro de la emergencia sanitaria.

La situación empeoró tras el incendio de dos centros de atención en localidades afectadas por el brote. Los ataques reflejan el descontento de comunidades golpeadas por años de violencia y abandono institucional.

La organización Physicians for Human Rights advirtió que en la zona “converge un conjunto devastador de emergencias”.

Conflictos

En el este del Congo operan numerosos grupos rebeldes y milicias armadas. Entre ellos destacan los insurgentes del M23 y las Fuerzas Democráticas Aliadas, vinculadas al Estado Islámico.

La inseguridad ha provocado que médicos y enfermeras abandonen comunidades vulnerables. Médicos Sin Fronteras alertó que existen “condiciones catastróficas” en algunos centros de salud.

La oficina humanitaria de la ONU estima que casi un millón de personas han sido desplazadas en Ituri debido al conflicto armado. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja señaló que el brote ocurre en comunidades que enfrentan “inseguridad, desplazamiento y sistemas de atención de salud frágiles”.

Las autoridades congoleñas informaron que los casos sospechosos aumentaron rápidamente en las últimas semanas.

También existen preocupaciones por la posible propagación del virus hacia campamentos de desplazados cercanos a Bunia, donde se detectaron los primeros contagios.

Especialistas en salud consideran que los recortes de ayuda internacional agravaron la crisis humanitaria en el este del Congo.

Thomas McHale, director de salud pública de Physicians for Human Rights, afirmó que los recortes “redujeron la capacidad de detectar y responder a brotes de enfermedades infecciosas”.

Organizaciones de ayuda denunciaron que carecen de materiales básicos para atender la emergencia. Julienne Lusenge, presidenta de Solidaridad de las Mujeres por la Paz y el Desarrollo Inclusivos, aseguró: “Sólo tenemos desinfectante de manos y unas pocas mascarillas para las enfermeras”.

También indicó que las solicitudes de apoyo todavía no reciben respuesta.

La respuesta sanitaria también enfrenta el rechazo de algunos habitantes.

La quema de centros de tratamiento en Rwampara y Mongbwalu evidenció el escepticismo de sectores de la población hacia las autoridades y grupos internacionales. Colin Thomas-Jensen explicó que los ataques reflejan el “escepticismo y la ira arraigados” de la población. Las restricciones impuestas para evitar contagios incrementaron la tensión social.

Las autoridades prohibieron velorios y reuniones numerosas, mientras policías y soldados resguardan algunos entierros.

Además, no existe una vacuna aprobada para el tipo Bundibugyo del virus del ébola, responsable del actual brote en el Congo.

De un vistazo

Crisis humanitaria

La región oriental del Congo enfrenta violencia, desplazamientos y falta de servicios básicos. Miles de familias viven con miedo constante y sin acceso suficiente a atención médica.

Violencia rebelde

Diversos grupos armados operan en el este del Congo. Sus ataques generan inseguridad, destruyen comunidades y dificultan la llegada de médicos y ayuda humanitaria.

Brote creciente

Los casos sospechosos de ébola continúan aumentando en Ituri. Las autoridades sanitarias temen que la enfermedad alcance más comunidades vulnerables y campamentos desplazados.

Rechazo comunitario

Algunos habitantes desconfían de autoridades y organizaciones extranjeras. Esa tensión provocó ataques contra centros médicos y resistencia a medidas sanitarias preventivas.

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