MADRID (EFE).— Un equipo de científicos dio un paso de gigante para devolver la autonomía a las personas con movilidad y habla gravemente reducidas mediante el desarrollo de una interfaz cerebro-computadora (BCI) que ya permitió a una persona con parálisis severa comunicarse de manera autónoma desde su casa sin asistencia técnica.
Hasta ahora, el uso de estas tecnologías de vanguardia estaban limitadas a entornos altamente controlados —como laboratorios especializados— que exigían asistencia técnica constante, pero el nuevo estudio demostró que esta tecnología es una herramienta asistencial práctica que puede funcionar de manera independiente en el hogar durante años.
Los detalles de la investigación, liderada por la Universidad de California en Davis y en colaboración con la Universidad de Utrecht (Países Bajos) y la Universidad de Brown, se publican en la revista “Nature Medicine”.
Fluidez
A través de electrodos implantados, el dispositivo tradujo la actividad neuronal en texto y control de cursor de forma precisa y fluida, y durante casi dos años de uso doméstico el paciente con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) logró comunicarse a una velocidad de 56 palabras por minuto de manera independiente sin la ayuda constante de expertos.
La pérdida del habla y la capacidad para controlar dispositivos es una consecuencia común de afecciones como la esclerosis lateral amiotrófica, y con frecuencia disminuye la independencia y la calidad de vida.
Las tecnologías de asistencia que ya existen pueden ayudar, pero son comúnmente lentas, poco confiables y requieren un apoyo continuo de profesionales capacitados para operar.
Y aunque estudios previos han demostrado una alta precisión para el habla o el control del cursor en entornos controlados, pocos han permitido el empleo independiente en el hogar, y ninguno había respaldado el habla, o tanto el habla como el control de la computadora de forma conjunta.
El nuevo sistema, que funciona a través de electrodos implantados, derriba todas estas barreras y ya permitió a un usuario hablar (mediante texto en pantalla que traduce y convierte las señales neuronales en texto) y controlar el cursor de una computadora al mismo tiempo, con lo cual se logró una precisión asombrosa y una velocidad cercana a la conversación natural.
Liderado por Nicholas Card, de la Universidad de California en Davis, la investigación se llevó al cabo con un paciente con ELA avanzada en quien, durante casi dos años y tras implantarle microelectrodos en la corteza motora del cerebro (la zona que controla el habla), el sistema aprendió a “traducir” sus señales neuronales en tiempo real.
Los resultados fueron asombrosos: en su entorno doméstico diario, el paciente usó el dispositivo más de 3,800 horas y comunicó más de 183,000 oraciones (casi dos millones de palabras), lo que supone un promedio de 56 palabras por minuto.
Además, el 92% de las frases cotidianas fueron correctas y, en pruebas estructuradas, la precisión superó el 99% con un vocabulario de 125,000 palabras, detallan los autores del estudio.
La clave del éxito no estuvo solo en los electrodos, sino en el software. El sistema cuenta con herramientas inteligentes que se calibran solas en segundo plano, se combinan con el rastreo de la mirada y ofrecen un menú de inicio tan simplificado que los propios cuidadores familiares pudieron activarlo sin ayuda de expertos.
Retos por delante
Aunque el logro es histórico, el equipo advierte de que el estudio se ha hecho con un solo participante, y que el desafío ahora será probar el implante en más personas.
Además, los autores señalan que el sistema todavía requiere cierta capacitación para los cuidadores, por lo que el objetivo a corto plazo será mejorar su portabilidad y lograr que la precisión sea perfecta incluso en el flujo caótico de una conversación natural.
