• Dries Van Noten imagina la primavera-verano de 2027 como una estación en que los varones presumen siluetas cuidadas con la alimentación y el gimnasio
  • Un momento de la pasarela, ayer en París, de la casa Dries Van Noten, en cuya colección abundan los shorts y las bermudas, que contrastan con botas hasta el tobillo y gabardinas
  • Gabardinas, cinturones, guantes y carteras de gran tamaño (sobre estas líneas) dan forma al hombre Dries Van Noten de los días más cálidos de 2027. A la izquierda, la propuesta de calzado de la firma que evoca las alpargatas romanas
  • Seis “looks” presentados en el desfile de la casa de moda belga, que explora la sensualidad masculina con prendas de seda que caen libremente sobre el cuerpo. Julian Klausner es el director creativo desde 2024
  • También ayer, Issey Miyake presentó su colección primavera-verano de 2027. Las creaciones —sobre estas líneas, detalles de cuatro de ellas— son obra de Yuki Itakura, Sen Kawahara, Nobutaka Kobayashi e IM Men
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Al continuar la Semana de la Moda Masculina de París, Dries Van Noten presentó ayer su más reciente colección, diseñada por Julian Klausner y que se encuentra a medio camino entre un bosque impresionista y la sensualidad masculina.

El satén, las plumas, la mezclilla teñida y las siluetas vaporosas tejen una historia de libertad y deseo.

Como reporta Tommaso Palazzi, de MFFashion, la pasarela se realizó en la Porte de Saint-Cloud, donde los invitados se enfrentaron primero a un vacío casi teatral, pensado para ser habitado por el sonido antes que por las propias prendas.

El silencio inicial se vio alterado por los sonidos de la naturaleza: el canto de los pájaros, el susurro de las hojas… Entonces comenzó a escucharse el “Preludio para la siesta de un fauno”, de Claude Debussy, y apareció el primer modelo, vestido con un satén de seda que se deslizaba sobre el cuerpo como una reinterpretación de la lencería masculina: sin ostentación, apenas sugerida.

Las camisas de corte amplio son exquisitas, de caída casi líquida, construidas sobre una elegancia que rechaza la rigidez.

Ocasionalmente, un único guante rompe la simetría; un gesto mínimo que se convierte en un sello distintivo, evocando a un halconero contemporáneo que sostiene un bolso de cuero a juego.

De acuerdo con Palazzi, los tonos crema, avellana y azul celeste se funden como en un paisaje impresionista. En algunas prendas vaqueras aparecen nubes pintadas a mano, con una sensibilidad que recuerda al fauvismo, en el cual la realidad se evoca en lugar de imitarse.

En el cierre, los pañuelos se transforman en tops que dejan la espalda totalmente al descubierto. Es aquí donde la colección de Dries Van Noten encuentra su expresión más libre: no en la construcción, sino en la disolución.

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Al concluir el desfile de Dries Van Noten, el diseñador Julian Klausner declaró a la prensa que buscaba libertad y ligereza, una alegría de vivir que cobra forma en las prendas como la luz que se filtra entre los árboles.

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