Axel Orozco, Alberto Arias y Shiro compartieron el proceso creativo detrás de “La doncella de la Luna”
Axel Orozco, Alberto Arias y Shiro compartieron el proceso creativo detrás de “La doncella de la Luna”

El proceso de creación de la fotonovela “La doncella de la Luna” consistió en meses de pruebas, correcciones y trabajo manual, hasta que logró concretarse como una producción independiente hecha con marionetas, fotografía y animación stop motion, compartieron los artistas detrás de su realización.

Alberto Arias, Axel Orozco, creador de AXL Despacho Creativo, y Shiro (Michelle Cabrera) compartieron anteayer, en la Biblioteca Central “Manuel Cepeda Peraza”, cómo fue levantar este proyecto independiente que combina fotografía, cómic y stop motion.

La idea surgió a finales de 2024, cuando Alberto Arias propuso convertir una historia en una fotonovela hecha con marionetas. La intención, explicó, era juntar dos caminos que ya venía trabajando: el audiovisual y la narrativa gráfica.

“Quería hacer una fotonovela, pero en vez de hacerlo con actores, quería con muñecos y combinarlo con el stop motion”, explicó.

La historia sigue a Flor, una niña que vive en una tienda de abarrotes durante los años 70 y que busca entrar a la secundaria, aunque su padre se lo prohíbe.

En medio de su vida cotidiana, la figura de la doncella en la Luna aparece en el relato como una reinterpretación de la Virgen de Guadalupe, un elemento que atraviesa la historia y se conecta con la pérdida y el reencuentro familiar.

Para sacar adelante el proyecto, el equipo trabajó durante cuatro meses en la creación de maquetas, personajes y escenarios. Cada cierto tiempo revisaban avances y hacían ajustes para que todo funcionara dentro de la historia.

Shiro se integró al proyecto primero como apoyo en otras áreas, pero terminó tomando la tarea de crear las pelucas de los personajes, una parte que ayudó a definir la personalidad visual de cada uno.

“¿Sabes hacer pelucas? Y yo: No, pero ahora te lo resuelvo”, recordó entre risas que respondió.

Tuvo que probar distintos materiales hasta encontrar uno que se adaptara a lo que buscaban. Al final, colocó cabello por cabello para lograr un acabado más natural.

La filmación se realizó en cuatro jornadas de hasta 14 horas, los fines de semana. La planeación se extendió por casi ocho meses.

Al cierre del rodaje, el equipo había reunido cerca de 500 fotografías. Después vino la intervención digital para sumar rostros, expresiones y detalles visuales, además del trabajo de sonido y música que todavía sigue en proceso.

“Queríamos que todo se sintiera no solo profesional, sino artesanal”, aseguró Arias.

Como invitado especial en la charla de anteayer estuvo el animador Uriel Chan, quien compartió parte de su experiencia en stop motion y su trabajo en proyectos realizados en Guadalajara, donde se ha formado y colaborado en distintos procesos de animación.

Aunque la obra no pudo proyectarse durante la presentación, la charla continuó con una sesión de preguntas y respuestas, en la que el público conoció más del proceso creativo y sus retos técnicos y la experiencia de quienes participaron en la creación de la fotonovela.— Karla Acosta Castillo

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