La Andrew Carnegie Foundation dio a conocer ayer a los nuevos integrantes de la categoría “Grandes inmigrantes, grandes estadounidenses”, entre quienes destacan los escritores Cristina Rivera Garza y Hernán Díaz, la ejecutiva Jane Fraser y la diseñadora Gabriela Hearst, en un contexto de creciente incertidumbre sobre la política migratoria estadounidense.
La presidenta del organismo, Louise Richardson, señaló que los reconocimientos, creados en 2006, nunca han tenido la intención de ser políticos. A principios de este mes, la fundación cambió su nombre de Carnegie Corporation of New York para enfatizar su condición de organización sin fines de lucro y su vínculo con el célebre industrial Andrew Carnegie, un inmigrante escocés.
“No lo estamos planteando como respuesta a este momento”, declaró Richardson a la agencia de noticias The Associated Press. “Pero parece especialmente importante en este momento que celebremos a los inmigrantes y sus aportaciones, y también que presentemos una visión de los inmigrantes distinta de la que tan a menudo se retrata en los medios”.
El debate migratorio continúa en los niveles más altos del poder, mientras el gobierno del presidente Donald Trump sigue adelante con la agenda para aplicar las leyes migratorias y disminuir la cantidad de inmigrantes legales y solicitantes de asilo en el país.
Richardson, ciudadana estadounidense naturalizada, nacida en Irlanda, admitió que todo el tema “se ha vuelto tan cargado, especialmente con el movimiento contra la inmigración legal y, en particular, las visas para personas altamente calificadas”.
“Eso me parece un acto de autolesión a escala nacional”, añadió, “porque muchas de estas personas son los motores de la economía”.
Ser inspiración
La doctora Iman Abuzeid, una de las homenajeadas y cofundadora y directora ejecutiva de la plataforma de carreras en el sector salud impulsada por inteligencia artificial Incredible Health, considera la distinción como un reconocimiento no solamente a sus logros, sino también a las personas que la ayudaron en el camino.
“Si mi historia hace que a alguien más le parezca más probable, entonces esa es tal vez la parte que más me importa”, dijo Abuzeid, originaria de Sudán y que ahora vive en San Francisco.
La doctora explicó que eligió específicamente emigrar a Estados Unidos después de vivir en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y completar la escuela de medicina en Inglaterra.
“Es el mejor país para lo que trato de hacer”, sostuvo. “Creo que, si eres ambicioso, estás dispuesto a trabajar duro y tienes algunas habilidades, probablemente sea el mejor país del mundo para ti”.
Ser inmigrante, indicó Abuzeid, le ha dado el impulso para asumir riesgos y apostar por sus propias capacidades. También la ha influido para construir Incredible Health de una manera que equilibre las necesidades de los empleadores que desean contratar trabajadores de la salud con las necesidades profesionales de los trabajadores, entre los cuales alrededor del 20% son inmigrantes.
“Creo que ser originaria de Sudán sí me hace un poco más sensible a temas como los sesgos y la diversidad”, manifestó. “Como operamos un mercado a escala, podemos ver estos patrones en nuestros datos, donde trabajadores con ciertos apellidos veían sesgos en su contra… Así que, cuando eliminamos eso, pudimos mejorar esa parte del mercado”.
Una “oportunidad”
El homenajeado Cristian Macelaru, director de la Orquesta Sinfónica de Cincinnati, consideró que la inmigración ofrece al migrante y al país de acogida la posibilidad de mejorar sus vidas. “Esta es una oportunidad que deberíamos valorar”, dijo el director, originario de Rumania. “Realmente hace que sea un país único”.
También crea un punto de vista artístico singular, señaló Macelaru, quien se mudó a Michigan para estudiar música en la Interlochen Arts Academy cuando tenía 16 años de edad.
“He conocido a muchísimas personas increíbles que apoyaron mi llegada a Estados Unidos y acogieron quién era yo”, relató. “Pero, al mismo tiempo, está esa nostalgia por lo que dejaste atrás que te acompaña a diario… La experiencia del inmigrante nunca te abandona”.
Macelaru, quien dirigió a la Orchestre National de France durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París, que fue seguida por más de mil millones de personas en 2024, afirmó que la cultura se fortalece cuando aprecia las cualidades de los demás.
“Creo que a todos nosotros en realidad nos encantan las culturas de distintos lugares”, apuntó el director, quien se empeña en diversificar la música que presenta la Orquesta Sinfónica de Cincinnati. “No importa en qué parte del planeta estemos, terminas amando música que es de otro lugar. Terminas amando comida que es de otro país”.
Gregory Nagy, de Harvard, “asombrado” por la afluencia de nuevas culturas
El homenajeado Gregory Nagy, titular de la cátedra Francis Jones de Literatura Griega Clásica en la Universidad de Harvard y profesor de Literatura Comparada, va un paso más allá.
“Tener una afluencia de nuevas culturas y nuevas maneras de ver las cosas, esa variedad es el tejido humano”, afirmó el originario de Hungría, que emigró con su familia cuando era niño tras la Segunda Guerra Mundial. Primero fueron a Canadá y luego a Estados Unidos cuando invitaron a su padre a convertirse en profesor de piano clásico en la Universidad de Indiana. “Estoy simplemente asombrado de lo importante que es el crisol de culturas”.
Nagy, que se enorgullece de ser “un amigable habitante de la región centro-norte” de Estados Unidos tras pasar sus años formativos en Bloomington, Indiana, recurre a las ideas del filósofo danés Søren Kierkegaard sobre la repetición —cómo una persona cambia una idea incluso si solo la repite— para respaldar esa convicción.
Pero también la sustenta con su enseñanza continua. La clase de Nagy sobre “El héroe de la antigua Grecia”, que ha impartido durante más de 50 años y que actualmente es la clase de mayor duración en Harvard, sigue cambiando con los tiempos, mientras se mantiene fiel a su temática.
Ha estudiado cómo “El juramento de los efebos”, de hace más de 2.400 años, vincula la importancia del ambientalismo con ser un buen ciudadano. Sostiene que la idea griega antigua del heroísmo se parece más a los héroes modernos de los cómics que a las versiones idealizadas y perfectas que muchos estadounidenses aprecian.
Esa evolución está impulsada por los jóvenes, como se refleja en la elección en abril de Péter Magyar como primer ministro de la querida Hungría de Nagy, los cambios sociales que siguieron y las nuevas perspectivas que aporta la inmigración, indicó el catedrático.
“Tuve mucha suerte de convertirme en inmigrante”, dijo. “Y tuve la suerte de llegar a la pubertad en Indiana, así que eso te americaniza muy bien”.
De un vistazo
Pontífice
En uno de sus discursos en su reciente visita a España, el papa León XIV afirmó que “la dignidad humana no tiene pasaporte y no pierde su valor al cruzar una frontera”.
