MADRID (EFE).— La creación de una célula sintética capaz de completar su ciclo de vida marca un avance en la investigación científica.
Desarrollada completamente a partir de componentes químicos no vivos, esta innovación podría, con el tiempo, contribuir a resolver problemas complejos en la medicina y la ingeniería, de acuerdo con la Universidad de Minesota, participante en el proyecto SpudCell.
Aunque el estudio aún no es publicado en una revista científica, los investigadores lograron reproducir en un sistema sintético procesos fundamentales de una célula, como el crecimiento, la replicación del material genético, la obtención de recursos mediante la alimentación y la reproducción. Hasta ahora, estos procesos solo podían replicarse de forma aislada en laboratorios.
Fuera de la biología
La investigadora Kate Adamala destacó la relevancia del avance al afirmar que el equipo reprodujo en química “lo que antes solo era posible en biología: el conjunto completo de comportamientos de una célula”.
El resultado demuestra que “las funciones más fundamentales de la vida, como el crecimiento y la replicación, no necesitan una misteriosa chispa mágica”.
Las denominadas spudcells también realizan la división celular mediante un mecanismo distinto al de las células naturales.
En lugar de utilizar el citoesqueleto, emplean proteínas que se acumulan en la superficie de la membrana hasta provocar su división. Asimismo, una modificación genética permitió que estas células crecieran más rápidamente y que produjeran una mayor cantidad de descendencia.
Los investigadores observaron que, tras cinco generaciones, la variante con crecimiento acelerado desplazó a la original y obtuvo una ventaja aún mayor cuando los nutrientes escaseaban.
Esto permitió demostrar que la selección y la competencia también pueden presentarse en un sistema químico completamente sintético. Asimismo, las células cuentan con un genoma artificial reducido de 90 mil pares de bases, muy inferior al genoma humano y menor al tamaño que anteriormente se consideraba indispensable para una célula viva.
Otra característica del sistema es que su material genético está dividido en siete plásmidos de ADN independientes, una estructura que facilita la programación de diferentes funciones de manera separada.
Los científicos consideran que, conforme avance el proyecto, estas células podrán realizar tareas cada vez más complejas, incluyendo transformaciones moleculares que actualmente no puede efectuar la química industrial y el desarrollo de moléculas terapéuticas y nuevos fármacos.
El equipo subrayó que el trabajo representa apenas el inicio de esta línea de investigación. “Estamos demostrando que es posible diseñar las funciones básicas de la célula. Para hacer realidad plenamente el potencial de esta tecnología y conseguir que sea robusta y práctica, necesitamos un esfuerzo internacional conjunto”, afirmó Adamala. Con ese objetivo, los investigadores impulsan la organización Biotic para promover el desarrollo responsable de células sintéticas, al tiempo que reconocen que aún es necesario establecer estándares comunes y avanzar hacia una producción más amplia de estas células.
