NUEVA YORK (HealthDay News).— ¿Por qué la alergia al cacahuate es un hecho de vida o muerte para algunas personas pero una molestia menor para otras?

Hay que atribuírselo a que diferentes poblaciones de bacterias colonizan la boca y el intestino, sugiere una nueva investigación.

“Encontramos pruebas de que algunos de estos microbios pueden ayudar a descomponer los elementos del cacahuate de formas que podrían influir en las respuestas alérgicas”, dice el doctor Alberto Caminero Fernández, profesor asociado de medicina en la Universidad McMaster en Ontario, Canadá. “Estos hallazgos apuntan a una vía recién identificada que vincula el microbioma oral e intestinal con la alergia alimentaria”.

El estudio —publicado en “Cell Host & Microbe”— muestra cómo las bacterias intestinales descomponen partes de un alimento alergénico e influyen en la reacción de una persona a los cacahuates en particular.

Las alergias al cacahuate son de las más comunes y “pueden causar reacciones graves, como dificultad para respirar, y en algunos casos incluso pueden ser mortales”, señala el coautor del trabajo Liam Rondeau, investigador postdoctoral en el Instituto de Investigación en Salud Digestiva Familiar Farncombe de McMaster.

“Sin embargo, algunas personas con alergia al cacahuate pueden comer pequeñas cantidades sin reacción. Teníamos curiosidad por saber por qué”.

Él y sus colegas examinaron muestras de saliva y del intestino superior de voluntarios sanos. Aunque identificaron varias especies de bacterias capaces de descomponer los principales alérgenos del cacahuate, una destacó entre las demás.

Las especies de Rothia podrían limitar la capacidad de las proteínas del cacahuate para unirse a anticuerpos, el proceso que desencadena reacciones alérgicas. Los participantes que tenían más de estas bacterias degradantes de los alérgenos pudieron tolerar más cacahuates antes de tener una reacción.

“Estos hallazgos apuntan a una vía recién identificada que vincula el microbioma oral con la alergia alimentaria, y pueden ayudar a orientar futuros trabajos en predicción y tratamiento”, señala Fernández.

Los investigadores validaron sus hallazgos en un grupo de 120 niños. Quienes tenían mayor tolerancia al cacahuate consumían significativamente más Rothia.

Estas bacterias permiten que menos alérgenos de cacahuate lleguen al torrente sanguíneo y reducen la activación de las células inmunitarias que causan la reacción alérgica potencialmente mortal, la anafilaxia. El resultado: una reacción alérgica mucho más leve tras la exposición.

En Canadá, donde la alergia al cacahuate es la más común en los niños, la única forma recomendada para controlarla es la prohibición estricta. Aproximadamente uno de cada tres niños tiene una exposición accidental cada año.

Los investigadores aseguran que sus descubrimientos allanan el camino para contar con nuevos enfoques de prevención y tratamiento, como terapias microbianas o probióticas, así como inmunoterapias orales.

De un vistazo

Vinculación

El investigador Alberto Caminero Fernández señala que hay una vía recién identificada que vincula el microbioma oral con la alergia alimentaria, y pueden ayudar a orientar futuros trabajos en predicción y tratamiento.

Población de estudio

Los investigadores validaron sus descubrimientos en un grupo de 120 niños.

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