NUEVA YORK (HealthDay News).— Los niños cuyos padres se divorcian tienen mayores probabilidades de depresión en la edad adulta, pero la ruptura matrimonial podría no ser el principal motor de estos trastornos del estado de ánimo.

Los hijos de divorciados tienen un 41% más de riesgo de depresión en la edad adulta, informaron los investigadores en la revista “Psychiatry Research”.

Pero ese aumento del riesgo prácticamente desapareció cuando se tienen en cuenta las enfermedades mentales y el consumo de sustancias de los padres.

“La gente puede suponer que el divorcio en sí mismo pone a los niños en riesgo de depresión en el futuro, pero nuestros hallazgos sugieren que la historia es mucho más compleja”, dice la investigadora principal Mary Kate Schilk, profesora de psicología en la Universidad de Tyndale en Canadá.

“Los desafíos familiares que a menudo se presentan junto con el divorcio, especialmente la enfermedad mental de los padres y el consumo de sustancias, parecen ser mucho más importantes para explicar el riesgo de depresión a largo plazo”, asegura Schilke.

Para el nuevo estudio, los investigadores analizaron datos de más de 128,000 adultos estadounidenses recopilados en una encuesta federal sobre factores de riesgo para la salud entre 2021 y 2024.

Casi una de cada cinco personas cuyos padres se divorciaron dijo haber crecido con un progenitor que tenía una enfermedad mental. En comparación, más de una de cada 10 personas cuyos padres continuaban casados reportó problemas de salud mental parental.

Además, los trastornos por consumo de sustancias en los padres eran el doble de comunes entre los hijos de divorciados, un 35% frente al 15% para aquellos cuyos padres seguían casados.

Las enfermedades mentales y el consumo de sustancias pueden contribuir a la tensión en las relaciones de pareja y al estrés doméstico y dejar huella en la mente de los niños pequeños.

Sin embargo, muchos padres que luchan con problemas de salud mental o consumo de sustancias pueden y de hecho crean entornos familiares positivos para sus hijos, especialmente cuando permiten que otros les apoyen, subrayan los científicos.

“Apoyar a padres que luchan contra enfermedades mentales y trastornos por consumo de sustancias puede ser una de las formas más eficaces de mejorar el bienestar a largo plazo de sus hijos”, afirma el investigador Philip Baiden, profesor asociado de trabajo social en la Universidad de Texas en Arlington.

“Nuestros hallazgos subrayan la importancia de servicios accesibles de salud mental y consumo de sustancias para las familias”.

El estudio también encontró que los adultos cuyos padres nunca se casaron tenían 31% más de probabilidades de depresión, en comparación con aquellos cuyos padres permanecieron casados toda su infancia.

Pero, de nuevo, este vínculo parecía deberse a enfermedades mentales y abuso de sustancias entre los adultos. Tras tener en cuenta esos factores, la asociación dejó de ser estadísticamente significativa.

“Sabemos sorprendentemente poco sobre la salud mental a largo plazo de adultos cuyos padres nunca se casaron, aunque este entorno familiar se está volviendo cada vez más común”, señala la investigadora principal Esme Fuller-Thomson, profesora de trabajo social en la Universidad de Toronto.

“Nuestros hallazgos sugieren que el mayor riesgo de depresión observado en este grupo se debe en gran medida a otras adversidades infantiles, especialmente enfermedades mentales parentales y el consumo de sustancias por los padres”.

En general, la prevalencia de depresión era del 14% entre quienes tenían padres casados de forma continua; 19% de aquellos cuyos padres se divorciaron, y casi el 19% entre aquellos cuyos padres nunca se casaron.

“Este estudio sugiere que la salud mental futura de los niños está menos influenciada por el estado civil de sus padres que por los desafíos que experimentan al crecer”, añade Fuller-Thomson.

“Los esfuerzos para reducir las enfermedades mentales parentales y el consumo de sustancias podrían tener beneficios que van mucho más allá de los propios padres y ayudar a mejorar la salud mental a través de generaciones”, enfatiza.

De un vistazo

En riesgo

El estudio publicado en “Psychiatry Research” encontró que adultos cuyos padres nunca se casaron tenían 31% más de probabilidades de depresión que aquellos cuyos padres siguieron casados toda su infancia. Pero el vínculo parecía deberse a enfermedades mentales y abuso de sustancias de los papás.

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