Sobre estas líneas, “Apoteosis de Ramón Hoyos”, óleo sobre tela dedicado al ciclista colombiano; a la izquierda, “Naturaleza muerta con sandía”, óleo sobre tela de 1976, y, debajo, una empleada de Sotheby’s coloca “Mrs. Rubens número 3”, de la misma técnica, de 1964
Sobre estas líneas, “Apoteosis de Ramón Hoyos”, óleo sobre tela dedicado al ciclista colombiano; a la izquierda, “Naturaleza muerta con sandía”, óleo sobre tela de 1976, y, debajo, una empleada de Sotheby’s coloca “Mrs. Rubens número 3”, de la misma técnica, de 1964

NUEVA YORK (EFE).— Fernando Botero protagoniza hasta septiembre la nueva exposición de Sotheby’s en Nueva York, donde se resalta su singularidad y la convicción con la que defendía su visión artística.

Nick Deimel, director de ventas privadas de arte moderno para las Américas de Sotheby’s, explica que uno de los objetivos de la muestra es “evidenciar” la peculiaridad del colombiano y lo convencido que estaba de su arte incluso cuando el público parecía no entenderlo.

“(Botero) aporta un ángulo totalmente nuevo tanto a la historia del arte como a la producción de su época. Es un colorista brillante, algo que también viene de su herencia colombiana y latinoamericana”, indica Deimel frente a uno de los cuadros que reposan sobre la pared, “La exposición de Botero”.

En él, un grupo de dispares personajes —una monja, un empresario, un cardenal y una niña— observan en un museo los cuadros del artista. En la parte inferior de cada pintura se aprecia un pequeño círculo rojo.

“Cuando una galería pone puntos rojos bajo las piezas significa que esas obras están vendidas”, revela Deimel, quien agrega que una de las obras que se representan en el cuadro, “El picnic”, forma parte de la actual exposición en Sotheby’s.

A través de 37 obras, de las cuales diez fueron prestadas por la Fundación Fernando Botero, gestionada por sus herederos, la casa de subastas hace un recorrido por la trayectoria del pintor en Nueva York, donde residió desde 1960 hasta 1973.

Desde su hogar en West Village, el “epicentro del arte neoyorquino en ese momento”, Botero mantenía “un diálogo constante” con la historia del arte y los trabajos de Cézanne, Van Gogh, El Greco, Rubens y exponentes del arte pop, entre ellos Roy Lichtenstein y Andy Warhol.

Aunque incorporaba algunas de estas influencias a sus pinturas, “nunca abandonó la figuración”. “Ese fue siempre su lenguaje. Se mantuvo fiel a su visión, aunque abierto a lo que le rodeaba”, apunta el experto.

“Su trabajo es muy distinto de lo que se hacía en Nueva York en los años 60, pero en 1961 Dorothy Miller, curadora del Museo de Arte Moderno (MoMa), visitó su estudio y recomendó que la institución adquiriera una obra suya”, recuerda.

De este modo, el MoMa se convirtió en el primer museo estadounidense en comprar una obra de Botero, en concreto una de su serie de la Mona Lisa.

Su reconocible estilo se refleja en la recopilación de obras que la casa expone hasta el 7 de septiembre en su sede neoyorquina, en el edificio Breuer del Upper East Side, donde las populares figuras voluminosas de Botero reciben al público en distintos escenarios.

Destaca una peculiar “Mona Lisa a los trece años”, representada en tonos azulados y sosteniendo un ramo de flores, en la que Botero reformula el cuadro de Leonardo Da Vinci con proporciones alteradas y en clave de humor, según Sotheby’s.

En “Girasoles” se inspira en Vincent van Gogh para retratar estas flores sobre un jarrón azul sobredimensionado, dándoles un toque voluminoso y vitalidad “desbordante”, resalta la casa.

También hay espacio en la exposición para varios bodegones del artista, entre ellos “Naturaleza muerta con sandía”, en el que bebe de artistas españoles como Velázquez y Goya, y para un homenaje al ciclista colombiano Ramón Hoyos Vallejo, “Apoteosis de Ramón Hoyos”, en que se deja ver su interés por el expresionismo abstracto.

Exhibición Detalles

El edificio Breuer de Sotheby’s presenta las figuras de Botero en distintos escenarios.

A la venta

Las obras expuestas que no forman parte de la Fundación Fernando Botero están disponibles para venta privada, lo que significa que no irán a subasta pero sí podrán ser compradas tras su paso por Sotheby’s.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán