Una vida dedicada a la música, un talento forjado desde la más temprana infancia, heredero de una tradición familiar que hizo del piano la vía para expresar los más variados sentimientos. Para Jorge Federico Osorio la música es esencia de lo humano, la existencia en sus más diversas manifestaciones, lo que sentimos y añoramos.
Recién desempacado de Chicago, el maestro Osorio apenas lleva una horas en suelo yucateco y de inmediato se integra a los ensayos del Concierto Sinfónico con Causa que mañana domingo ofrecerá la Orquesta Sinfónica de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY) en apoyo a Iniciativa HAZ, a las 5:30 p.m. en el Teatro Armando Manzanero.
De virtuosismo irrefutable y carisma contagioso, el músico de 75 años de edad encuentra en extremo gratificante compartir el escenario con talentos emergentes de la música clásica en Yucatán, agrupados desde hace más de cinco años bajo la batuta del maestro Alejandro Basulto Martínez y los motivos en esta ocasión sobran, como él mismo explica en entrevista con el Diario.
“Me gusta trabajar con jóvenes que se van abriendo camino en la música porque no están viciados (ríe)… No me mal interpreten, es sólo una forma de decir que tienen un talento muy puro, saben la importancia de trabajar y disfrutar la música. Están descubriendo obras que para los más experimentados son ampliamente conocidas y la emoción que en ellos produce descubrir estos tesoros es indescriptible, es muy gratificante”, asegura.
“Los jóvenes de esta orquesta son el futuro de la música clásica, los que deberán mantenerla viva para las generaciones venideras. Están esforzándose, ensayando y respetando una música tal y como la concibieron sus creadores, en este caso Beethoven, que es uno de mis favoritos”, explica.
Descubrir la magia
Al recordar que se inició en el violín a los tres años de edad y que al final el cariño de su madre, la pianista Luz María Puente, lo condujo a enamorarse del piano, Jorge Federico Osorio admite que el gusto por la música clásica es resultado de ir descubriendo la magia de las obras, especialmente óperas y conciertos sinfónicos en vivo.
“La música sinfónica en vivo tiene ese encanto. Sólo se enamora uno de lo que conoce y descubrir desde temprana edad todo lo bello que hay en la música clásica fue determinante al momento de forjar el músico que soy”.
Más tarde, la obra de José Pablo Moncayo, Manuel M. Ponce, Silvestre Revueltas y otros destacados compositores mexicanos lo fue atrapando y despertándole el deseo de interpretarlos.
“Un concierto de Carlos Chávez era tan complejo que pensé que no podría hacerlo, pero cuando se ama la música esto se disfruta”.
Jorge Federico Osorio (nacido en Ciudad de México el 22 de marzo de 1951) es uno de los pianistas concertistas mexicanos más respetados en el mundo. Es ampliamente reconocido por su técnica, musicalidad y elegancia interpretativa.
Perfeccionó su arte en conservatorios de México, París y Moscú. Trabajó con los maestros Bernard Flavigny, Monique Haas, Jacob Milstein, Nadia Reisenberg y Wilhelm Kempff.
Se ha presentado como solista al lado de algunas de las orquestas de más prestigio del planeta: Sinfónica de Chicago, de Cleveland, de Dallas, de Detroit, de Pittsburgh y Sinfónica de Minería, con la que mantiene una estrecha colaboración histórica.
También, con la Filarmónica de Londres, Real Filarmónica de Ámsterdam (Concertgebouw), Filarmónica de Israel, Filarmónica de Varsovia y la Orquesta Nacional de Francia.
Lo han dirigido Bernard Haitink, Lorin Maazel, Klaus Tennstedt, James Conlon y Eduardo Mata. Asimismo, ha desarrollado una prolífica carrera en música de cámara junto a figuras como el chelista Yo-Yo Ma.
Su repertorio incluye tanto las obras cumbre de la producción pianística universal (Brahms, Beethoven, Mozart, Chopin, Debussy) como música mexicana de concierto. Ha grabado los cinco conciertos para piano de Beethoven, los dos de Brahms y piezas fundamentales de Manuel M. Ponce, Carlos Chávez y Ricardo Castro. Sus grabaciones más célebres incluyen los álbumes “Salón Mexicano”, “Piano español” y “The French Album”.
Ha recibido la Medalla Bellas Artes, otorgada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura de México, y el Doctorado Honoris Causa en Bellas Artes por la Universidad Veracruzana.
Humanidad
“La música es esencialmente humana, todo el sentido de humanidad está inmersa en ella”, añade el maestro Osorio al Diario.
“Beethoven plasma en su obra toda la fuerza y espíritu de lo humano, doscientos años han pasado desde que Beethoven trascendió del plan terrenal a la inmortalidad de sus creaciones, eso sólo lo humano puede lograrlo”, apunta.
Por su parte, el rector de la UNAY, Domingo Rodríguez Semerena, indica que la visita del maestro Jorge Federico Osorio constituye un gran honor para la institución académica y su orquesta. Para sus instrumentistas, presentarse al lado de una figura como el pianista invitado es muy gratificante y estimulante, una experiencia única que dejará huella en su formación.
Por esa razón, agrega, están haciendo su mejor esfuerzo para preparar el programa de mañana.
A su vez, el maestro Alejandro Basulto precisa que la Sinfónica de la UNAY está integrada por estudiantes de la institución, exalumnos y maestros. Contando al coro que les acompañará en el concierto, sumarán 140 personas en el escenario.
La presentación será a beneficio de la Iniciativa HAZ, organización mexicana sin fines de lucro dedicada a impulsar el desarrollo comunitario y brindar mejores oportunidades a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, con especial presencia en la península de Yucatán.
A través del deporte, la educación, la salud y el arte, la fundación busca abrir caminos seguros para que las infancias crezcan con alegría y herramientas reales de superación.
Las entradas para el concierto de mañana se venden en TusBoletosMX.— Emanuel Rincón Becerra


