El Centro de Rehabilitación Cottolengo de Yucatán, A.C., considerado un apoyo para el retorno a la vida activa y productiva de personas con problemas de alcoholismo y drogadicción, celebra 41 años de labor.
Esta obra de la Iglesia católica, fundada por el padre Raúl Ignacio Kemp Lozano y sor Mercedes Cerero, religiosa de la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, ha atendido a más de 9,000 personas a lo largo de su historia.
La presencia religiosa se ha mantenido como parte fundamental de Cottolengo. Actualmente prestan servicio tres consagradas: sor Virginia Briones, María Tello y Alicia Moreno Domínguez, subdirectora del Centro de Rehabilitación. También colaboran en el acompañamiento espiritual sacerdotes misioneros vicentinos.
Sor Alicia Moreno informa que el aniversario del centro se celebrará el domingo 8 de noviembre con un programa que comenzará a las 9 a.m. con una misa en las instalaciones de Cottolengo, ubicadas en el Periférico Oriente, entre las salidas a Chichí Suárez y Tizimín.
Las actividades incluirán una kermés en la que se ofrecerán tacos y tortas de cochinita y relleno negro, antojitos, postres y café, además de una tómbola.
Pláticas de Al-Anon y Alcohólicos Anónimos
Asimismo, durante la jornada se impartirán pláticas de Al-Anon y Alcohólicos Anónimos. El programa concluirá a las 5 de la tarde.
A las 10 a.m. se ofrecerá una conferencia especial de psicología acerca de la drogadicción y sus efectos en la familia.
La subdirectora explica que la labor de Cottolengo ha trascendido las fronteras de Yucatán desde hace varios años. Actualmente se atiende a 42 varones que se encuentran en proceso de recuperación del alcoholismo y la drogadicción.
La religiosa señala que la mayoría de quienes reciben el programa gratuito de nueve meses presentan ambas adicciones.
La mayor parte de los internos procede de Yucatán, aunque también hay personas originarias de Ciudad de México, Chihuahua, Chiapas, Campeche, Tabasco, Morelos y otras entidades del país, así como de Brasil.
Tres etapas del tratamiento en Cottolengo
Sor Alicia reitera que los beneficiarios no pagan por el tratamiento de rehabilitación, el cual se encuentra dividido en tres etapas trimestrales.
Durante el primer trimestre se trabaja en el autoconocimiento y en la identificación de las circunstancias que llevaron a la persona a la adicción, así como en sus problemas, traumas y emociones.
El segundo trimestre está dedicado al trabajo con esas emociones y conflictos, con el propósito de aprender a gestionarlos adecuadamente.
En el tercero, con base en todo lo trabajado anteriormente, los internos identifican sus potencialidades y definen hacia dónde quieren dirigirse para reintegrarse a su familia, a la sociedad y al ámbito laboral.
Parte de un plan de vida
Estos aspectos forman parte de un plan de vida en el que se plantean proyectos a corto, mediano y largo plazos, apunta la religiosa.
Durante su estancia en Cottolengo, los internos también tienen la posibilidad de recibir los sacramentos.
El modelo de atención contempla alojamiento y alimentación, además de refrigerios, para completar cinco comidas al día.
Sor Alicia afirma que Cottolengo es una institución reconocida y recibe diferentes donativos. Los jueves, integrantes del centro acuden a la Central de Abastos para solicitar frutas y verduras, aportaciones que representan un importante apoyo.
El patronato de Cottolengo se encarga de atender distintas necesidades de esta obra, que a lo largo de cuatro décadas ha brindado ayuda a miles de personas.
La kermés de aniversario será a beneficio de Cottolengo y tendrá también como propósito difundir la labor que realiza en favor de la sociedad e invitar a más personas a sumarse a su sostenimiento.
La subdirectora reconoce que numerosas personas han pasado por el centro durante sus años de funcionamiento, aunque algunas han experimentado recaídas.
Asimismo, invita a quienes tengan la posibilidad de colaborar que donen cochinita o relleno negro para la kermés de aniversario. Las aportaciones se entregan en las oficinas de Cottolengo.
De un vistazo
Experiencia que lo marcó
El origen de Cottolengo se remonta a una experiencia que marcó al padre Raúl Ignacio Kemp Lozano. El sacerdote conoció a Agustín Ontiveros, un hombre con alcoholismo para quien no encontró un lugar en el que pudiera ser recibido, por lo que únicamente pudo darle dinero para comprar alimentos. Dos semanas después, Ontiveros falleció a consecuencia del alcoholismo.
Centro de rehabilitación
La experiencia motivó al sacerdote a impulsar la creación de un centro de rehabilitación, con la autorización del entonces arzobispo Manuel Castro Ruiz y el respaldo del Patronato Yucatán, A.C., y de la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, particularmente de sor Mercedes.
Unión de esfuerzos
El primero en sumarse a la causa fue Gustavo Ricalde Durán, quien aportó los recursos para adquirir el terreno donde actualmente se encuentra el centro. Posteriormente se incorporaron los esposos Juan E. Millet Rendón y Sarita Vales, quienes, mediante la Fundación Millet, contribuyeron a la construcción y crecimiento de la institución.
Primera piedra
El 25 de febrero de 1983 se constituyó Cottolengo de Yucatán como asociación civil sin fines de lucro. El 12 de diciembre de 1983, en el marco de las festividades de la Virgen de Guadalupe, se colocó la primera piedra. El 23 de septiembre de 1985, el Centro de Rehabilitación inició actividades bajo la dirección del padre Raúl Ignacio Kemp Lozano y adoptó el nombre de Universidad de la Vida.
Por Claudia Sierra Medina
