José Eduardo Interián Cepeda como el esclavo Alí en “El Corsario”, que interpretó en la función de su graduación de ballet, en 2025
José Eduardo Interián Cepeda como el esclavo Alí en “El Corsario”, que interpretó en la función de su graduación de ballet, en 2025

El niño inquieto que fue llevado a una academia a bailar tap para canalizar su energía encontró en la danza su camino en la vida y hoy es integrante del Ballet de Monterrey, una de las agrupaciones principales del país.

Se trata de José Eduardo Interián Tejeda, yucateco de 19 años, quien fue invitado a ser parte de la compañía neolonesa, lo que significa un paso más en dirección a alcanzar sus sueños.

El joven comparte al Diario que a los 7 años comenzó a asistir a clases de tap, pues su mamá, Nidia Esther Interián Tejeda, pensó que esta actividad le ayudaría a canalizar su energía.

A los 11 años concluyó sus estudios de la disciplina en Milne Academia de Danzas, donde enseguida comenzó a tomar danza clásica, pues le había gustado lo que veía en las clases de ballet. En la misma escuela completó su formación hasta graduarse hace un año.

A pesar de que se inició tarde en la danza clásica, pues por lo general los ejecutantes empiezan a los 5, haber estudiado tap antes le ayudó con la musicalidad, el ritmo y la coordinación.

A los 14 años empezó a ver de una manera más seria esta disciplina. Fue en ese momento de su vida cuando dijo “me quiero dedicar a esto de una forma profesional”.

“Es algo que simplemente sentí, me dije: estoy hecho para esto y es lo que quiero hacer”, recuerda.

En 2025, durante un festival internacional dancístico en el Estado, directivos del Ballet de Monterrey lo vieron actuar y le propusieron una residencia de un mes. Después le ofrecieron un contrato, el cual aceptó, y hace ocho meses se volvió integrante de la compañía.

Durante cinco meses permaneció como aprendiz y ahora ya es parte del cuerpo de baile. En este corto tiempo ha intervenido en producciones de “La Bella Durmiente”, actualmente en temporada; “Don Quijote”, “Giselle” y “El Cascanueces”. En este último ballet fue solista en la danza rusa.

De hecho, “El Cascanueces” y “Don Quijote” le gustan mucho. En Mérida intervino en otros, como “Romeo y Julieta” y “El lago de los cisnes”.

Sobre lo que siente al bailar, José Eduardo expresa que son sensaciones completamente distintas las que se viven durante los ensayos y la presentación; en el primer caso, aunque son igual de importantes que la función, no tienen la misma intensidad. “El ensayo sirve para mentalizarte, prepararte tanto física como emocionalmente, y en la función es simplemente disfrutar lo trabajado”.

José Eduardo Interián lleva ocho meses en el Ballet de Monterrey
José Eduardo Interián lleva ocho meses en el Ballet de Monterrey

Asegura que cuando está en el escenario frente al público sólo piensa en gozar el momento, el esfuerzo hecho durante muchos días; “es un momento especial, algo que ya trabajaste mucho y es satisfactorio”, apunta.

Su principal motivación es aspirar a tener un papel solista amplio en una importante compañía, como el Ballet de Monterrey, por lo que trabaja para mejorar y recibir esa oportunidad.

Ser integrante de una compañía profesional de danza es como cualquier otro trabajo, en el sentido de que laboran ocho horas, de 9 de la mañana a 4 de la tarde, y tienen un momento para la comida.

Por lo general la clase diaria dura una hora y media y el resto del tiempo lo dedican a ensayar. Trabajan de lunes a viernes, pero cuando hay funciones se presentan los fines de semana y ensayan en el teatro.

Respecto a las clases diarias, José Eduardo indica que les permite mantener el cuerpo en forma para seguir mejorando personalmente y cumplir las responsabilidades con la agrupación.

Añade que su mamá y abuelos viajaron de Mérida a Monterrey para verlo bailar en mayo pasado, en “Don Quijote”, y les gustó mucho. Asegura que el Ballet de Monterrey realiza muy buenas producciones.

El yucateco admite que lo inspiran varios artistas, como Isaac Hernández, a quien admira mucho.

A los 19 años, José Eduardo Interián ya logró colocarse en una compañía nacional y espera continuar creciendo en la danza para alcanzar otras metas y cumplir más sueños.— IRIS CEBALLOS ALVARADO