Las suculentas se han convertido en una opción popular para decorar hogares y jardines por sus formas llamativas y los cuidados que requieren. Sin embargo, detrás de sus hojas carnosas y tallos gruesos existe una gran diversidad de especies con adaptaciones para sobrevivir en ambientes donde el agua es escasa.
Durante la charla “Introducción al mundo de las suculentas” en el Centro de Artes Visuales (CAV), en Santa Ana, Germán Carnevali Fernández Concha, experto en estas plantas, explicó algunas de sus características, su distribución y la presencia de especies nativas en Yucatán.
El especialista señaló que las suculentas están distribuidas en alrededor de 20 familias botánicas y crecen en distintas regiones del planeta, incluidas zonas semiáridas. Además de sus adaptaciones para almacenar agua, muchas especies destacan por sus formas y la belleza de sus flores.
Uno de los datos que compartió es que los cactus también son suculentas, aunque no todas las suculentas pertenecen al grupo de los cactus. La característica que comparten es su capacidad para almacenar agua en distintas partes de su estructura, como las hojas y los tallos. Esta adaptación les permite sobrevivir en condiciones en que la disponibilidad de agua es limitada.
En algunas especies, las formas redondeadas contribuyen a reducir la superficie expuesta al ambiente en relación con el volumen de agua que pueden almacenar, lo que ayuda a disminuir su pérdida por evaporación.
Otro aspecto interesante es la coloración azulada que presentan algunas plantas. De acuerdo con el experto, esta tonalidad puede relacionarse con mecanismos de protección frente a la radiación solar, pues ciertas superficies vegetales reflejan parte de la luz que reciben.
Carnevali Fernández Concha explicó que Yucatán no cuenta con una diversidad de suculentas silvestres tan amplia como la de otras regiones más secas del país. Estimó que en la entidad existen entre 30 y 40 especies silvestres, aunque con cultivo es posible encontrar miles de especies en jardines y colecciones particulares.
Entre las plantas nativas destacó la Mammillaria gaumeri, un cactus endémico que crece en las dunas costeras y que, según advirtió, se encuentra en peligro de extinción.
El especialista indicó que una de sus poblaciones se localiza en Chuburná Puerto, donde la destrucción del hábitat representa una amenaza para su supervivencia. La pérdida de estos espacios naturales pone en riesgo la permanencia de una especie que forma parte del patrimonio biológico de Yucatán.
Aclaró que algunas plantas comunes en los jardines yucatecos no son originarias de la región. Entre ellas está la lengua de vaca, procedente de África, mientras que la corona de Cristo, conocida también como espina de Cristo, es originaria de Madagascar.
Recomendaciones
Para quienes desean comenzar una colección de suculentas, el especialista recomendó utilizar una mezcla de sustrato que facilite el drenaje y macetas que no retengan demasiada humedad. Asimismo, señaló que el riego debe realizarse con moderación. Aunque una frecuencia semanal puede servir como referencia, la cantidad de agua y el intervalo entre riegos deben ajustarse a las condiciones de cultivo y las necesidades de cada planta.
Por último, invitó a la población a acercarse a la Sociedad de Cactáceas y Suculentas de Yucatán, cuyos integrantes realizan reuniones, talleres y pláticas sobre el cultivo y las características de diferentes grupos de estas plantas.
Las reuniones se llevan al cabo el último jueves de cada mes.— ILSE NOH CANCHÉ


