El arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega presidió la misa de los Fieles Difuntos, en la que exhortó a preservar las tradiciones cristianas
El arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega presidió la misa de los Fieles Difuntos, en la que exhortó a preservar las tradiciones cristianas

“Es triste ver algunas manifestaciones por las calles que no pertenecen a nuestra fe cristiana”, dijo el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en alusión a elementos de terror utilizados durante las actividades del Día de Muertos.

En la misa que presidió ayer lunes por la mañana en el Cementerio Xoclán, el prelado cuestionó las manifestaciones que han adquirido popularidad en distintas ciudades del país.

“Por ejemplo, en Ciudad de México hubo algunos desfiles no solamente de ánimas, sino de muertos vivientes, háganme ustedes el favor… Esto es una contradicción. Y también muchos disfrazados de personajes de películas de terror”, expresó el Arzobispo durante la homilía.

A la concurrida celebración eucarística asistieron funcionarios municipales, encabezados por la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada.

“Ahora resulta que esa es nuestra cultura y se nos quiere imponer la cultura de Hollywood. Se le está rindiendo culto a la cultura de Hollywood, que es una cultura falsa porque se trata de películas”, señaló.

“La realidad es muy distinta. Lo que importa es que vivimos y que vivimos en Dios”, subrayó.

El Arzobispo recordó que la esperanza cristiana está puesta en la vida eterna y en la oración por quienes han fallecido, particularmente por las almas que permanecen en el purgatorio.

“Es triste que haya esas manifestaciones de una cultura moderna que no tiene nada que ver ni con nuestra fe ni con las culturas ancestrales, absolutamente”.

Monseñor Rodríguez Vega también reflexionó sobre la situación de personas que viven con resentimiento, tristeza o pérdida del entusiasmo por vivir.

Al recordar las enseñanzas del apóstol San Juan, señaló que la falta de amor hacia los demás conduce a una muerte espiritual. “El que no ama a su hermano vive en la muerte, en la muerte del espíritu. Su alma está muerta porque odia, porque no tiene amor para su hermano”.

Advirtió que algunas personas pasan gran parte de su existencia alimentando rencores y resentimientos, mientras que otras pierden la alegría y dejan de encontrar sentido a su vida. “Sin amor a Dios, sin reconocernos amados por Dios, sin amar al prójimo, no hay sentido de la vida”, afirmó.

Centros de Escucha

Ante estas situaciones, el Arzobispo destacó la importancia de brindar acompañamiento a quienes afrontan dificultades emocionales y carecen de personas dispuestas a escucharlos.

“Cuántas veces esa enfermedad de tristeza se puede curar simplemente con una verdadera escucha. Escucharnos unos a otros nos alivia de esas cargas que vamos tomando día con día y que no es bueno cargar”.

Informó que la Arquidiócesis de Yucatán impulsa la creación de Centros de Escucha, espacios donde las personas pueden compartir sus preocupaciones y recibir orientación.

Actualmente funciona uno en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en la colonia Alemán, y otro ofrece atención diariamente en la Catedral de Mérida.

El prelado adelantó que próximamente se abrirá otro centro en Progreso y explicó que ha solicitado a los sacerdotes establecer por lo menos uno en cada decanato.

Añadió que varios presbíteros han manifestado interés en contar con estos espacios en sus parroquias.

“Ojalá, porque hoy mucha gente sufre porque no tiene con quién hablar, quién le ponga atención y vive sin ganas. Es importante ser escuchados y especialmente que los jóvenes sean escuchados”.

Dio a conocer que se trabaja en establecer un centro juvenil dedicado a la formación integral, la orientación y el acompañamiento de adolescentes y jóvenes. Estaría en la iglesia de la Transfiguración del Señor, que actualmente funciona como centro vocacional.

La intención es ofrecer un lugar donde los jóvenes encuentren alternativas lejos de las drogas y otros vicios.

“Los jóvenes necesitan particularmente ser escuchados. Cuando se pierde el sentido de la vida, se busca en las drogas o en otros vicios”, advirtió.

Rodríguez Vega subrayó que no basta con evitar conductas perjudiciales, sino que es necesario descubrir razones para vivir con paz, esperanza y alegría.

Recordó el Evangelio de las bienaventuranzas, proclamado durante la celebración de Todos los Santos, y destacó la felicidad que, desde la perspectiva cristiana, encuentran quienes procuran cumplir la voluntad de Dios.

En otro momento de la homilía, monseñor Gustavo Rodríguez explicó el significado de la conmemoración de los Fieles Difuntos y la importancia que la Iglesia concede a las oraciones por quienes han fallecido.

Reveló que diariamente se encomienda a las almas del purgatorio, aunque durante esta celebración las plegarias se extienden de manera especial a todos los difuntos.

“Encomendamos a todos los difuntos de Yucatán, desde aquí particularmente a los que se encuentran en este cementerio de Xoclán, pero a todos nuestros difuntos, también los míos que no están en ningún cementerio de Yucatán, los encomiendo. Es nuestro deber de cristianos orar por ellos”, manifestó.

El Arzobispo presidió la celebración eucarística acompañado del padre Antonio Tamayo Loeza, vicario de San Juan Pablo II.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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