• A la izquierda, Mariana Echeverría, Claudia Carrillo, Elliot Lara y Wílbert Huchim, quienes fueron los solistas de la Misa de Coronación, de Mozart, en Catedral; sobre estas líneas, el público buscando un lugar para escuchar la presentación, anteanoche
  • A la izquierda y debajo, las voces del Coro de la Ciudad, dirigido por la maestra Concepción Casals Arriaza, se unieron a la Orquesta de Cámara de Mérida para interpretar a Mozart en la Catedral

La majestuosidad de la Catedral de San Ildefonso y la fuerza de las voces de cantantes yucatecos se conjugaron anteanoche en un concierto que reunió a cientos de personas en torno a la música sacra.

La Orquesta de Cámara de Mérida y el Coro de la Ciudad ofrecieron una interpretación de la célebre Misa de Coronación K. 317, de Wolfgang Amadeus Mozart, en una velada que tuvo como sorpresa el Salmo 42, de Felix Mendelssohn.

El recinto lució lleno. Personas de Mérida y otros puntos del país, así como visitantes extranjeros, acudieron a disfrutar de esta presentación gratuita, que formó parte de la programación de la Temporada Olimpo 2026.

La arquitectura y la acústica de la primera catedral erigida en tierra firme del continente americano ofrecieron un marco especial para una propuesta que reunió a dos agrupaciones municipales y a destacados solistas.

Bajo la dirección artística del maestro Russell Montañez Coronado, la Orquesta de Cámara de Mérida acompañó al Coro de la Ciudad, que tuvo una participación especial al tratarse del primer concierto de su nueva directora, Concepción Casals Arriaza, conocida artísticamente como Conchita Casals, quien asumió el cargo apenas en septiembre pasado.

La interpretación de la obra de Mozart fue el momento central de la noche. Compuesta en 1779, cuando el músico austríaco tenía apenas 23 años, la Misa en Do mayor K. 317 es una de las piezas más apreciadas de su repertorio religioso. Su nombre, Misa de Coronación, se relaciona con una tradición posterior de interpretación en ceremonias de la corte y celebraciones solemnes.

A lo largo de sus seis movimientos, Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei, la composición transita entre pasajes de solemnidad, intensidad coral y momentos de gran lucimiento vocal. La obra exige equilibrio entre las voces solistas, el coro y la orquesta, una tarea que las agrupaciones lograron resolver con precisión y sensibilidad.

Mariana Echeverría, soprano; Claudia Carrillo, mezzosoprano; Elliot Lara, tenor, y Wílbert Huchim, barítono, fueron los solistas invitados que dieron vida a los distintos pasajes de la composición. Sus voces destacaron por su potencia, claridad y virtuosismo, en una interpretación que encontró en el acompañamiento orquestal y coral el soporte necesario para mantener la riqueza musical de la obra. El maestro Carlos Camacho Herrera estuvo a cargo del órgano y el piano.

Como un regalo adicional para los asistentes, se interpretó el Salmo 42, de Felix Mendelssohn, una pieza que prolongó el ambiente de recogimiento y permitió apreciar nuevamente la capacidad expresiva de las voces y el trabajo conjunto de los intérpretes.

Para Russell Montañez, la presentación fue resultado de un esfuerzo que va mucho más allá de los 60 minutos que duró el concierto. En entrevista, destacó las horas, los días y los años de preparación que hay detrás de cada músico y cantante, así como la sinergia alcanzada entre las agrupaciones.

El director, quien recientemente regresó de dirigir tres conciertos en Europa, en los países bálticos, expresó su satisfacción por reencontrarse con su orquesta y compartir una presentación en un recinto tan significativo para la historia de Mérida.

También destacó la participación de los cuatro solistas y agradeció el respaldo de las autoridades municipales y de la Arquidiócesis de Yucatán para hacer posible este encuentro.

Para el maestro, ver la Catedral llena representó uno de los momentos más gratificantes de la noche. Montañez consideró que el concierto tuvo un sentido de comunión espiritual. La música, dijo, también fue una oración por la paz del mundo, una necesidad que cobra especial significado en los tiempos actuales.

Velada especial

Por su parte, Concepción Casals compartió la emoción que significó asumir la dirección del Coro de la Ciudad y estrenarse frente al público con una obra de esta dimensión. Reconoció que los preparativos representaron un trabajo intenso y que, por tratarse de su primera presentación al frente de la agrupación, vivió la noche con nerviosismo.

Sin embargo, aseguró que la respuesta de los integrantes y el compromiso del equipo le dieron confianza desde las primeras notas.

Se dijo orgullosa de recibir el legado de la maestra Nidia Góngora Cervera, quien estuvo al frente del coro durante tantos años, y manifestó su intención de dar continuidad a esa tradición, impulsar su desarrollo e incorporar nuevas voces.

La directora también invitó a la ciudadanía a no perderse las próximas presentaciones de la agrupación, que se encamina a cumplir 30 años de trayectoria. En especial, hizo un llamado a las nuevas generaciones para acercarse al coro y sumarse a una tradición musical que forma parte de la vida cultural de Mérida.

Entre los asistentes estuvo Alana Tovar Méndez, visitante procedente de Jalisco, quien contó que encontró casualmente la cartelera cultural del Ayuntamiento de Mérida y decidió acudir en familia. Al concluir la presentación, compartió su entusiasmo por lo que había escuchado: “¡Qué maravillosa noche, grandes talentos tiene Yucatán!”, expresó.

En la velada también estuvieron presentes Karla Patricia Berrón Cámara, directora de Identidad y Cultura del Ayuntamiento de Mérida; Claudia Chapa Cortés, subdirectora de Cultura, y el padre Juan Pablo Moo Garrido, rector de la Catedral de San Ildefonso, entre otros representantes y colaboradores que hicieron posible la presentación.

Al término del concierto, el público respondió con un fuerte y largo aplauso como muestra de reconocimiento a los intérpretes. La presentación dejó constancia del valor de reunir a la orquesta, el coro y las voces de solistas yucatecos en un mismo escenario, una apuesta que permitió acercar al público a una de las grandes obras del repertorio sacro universal y, al mismo tiempo, reconocer el talento musical que existe en la entidad.— Darinka Ruiz Morimoto

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