BRUSELAS (EFE).— “La tela decide” es una expresión atribuida al modisto Cristóbal Balenciaga (1895-1972), que sugiere que es el material el que define cómo será el diseño. Bajo este lema, el museo Bozar de Bruselas presenta una muestra que une los vestidos del español con la obra de la artista belga Edith Dekyndt.
“Lo más interesante es ver cómo dos prácticas tan diferentes en algún momento dado pueden converger y contarnos algo diferente”, señaló la comisaria de la muestra, María Inés Rodríguez.
La exposición, que estará abierta al público hasta finales de enero del próximo año, une a un diseñador y a una artista plástica que, a simple vista, no tienen nada que ver; pero ambos tienen en común que utilizan la tela, un elemento básico en la moda y en el arte.
“La tela tiene una manera de comportarse, por eso quien la va a trabajar sigue un poco su movimiento y sigue ‘lo que la tela decide’, como dijo Balenciaga”, explicó Rodríguez.
Un encuentro fortuito
La artista belga, que se caracteriza por sus instalaciones y performances combinando objetos naturales y artificiales, fotografías y vídeos, descubrió las colecciones del modisto vasco a raíz de una exposición que realizó en la Bolsa de Comercio de París, donde compartió espacio con una muestra dedicada al diseñador nacido en Guetaria.
Dekyndt quedó fascinada por “esa idea de investigar de Balenciaga, de crear nuevas fibras y trabajar el vestido como una escultura que se va construyendo poco a poco, no para esconder los cuerpos, sino para hacer que se vuelvan otra cosa”.
El modisto creó nuevos tejidos para generar volúmenes como el gazar y siluetas que jugaban con las formas del cuerpo, como la figura semientallada, el vestido barril, las faldas globo y los vestidos babydoll.
“Para él, el volumen era algo muy importante, por eso creaba directamente sobre el maniquí, lo que llaman el stockman, que tenemos uno precisamente en la exposición y cada cliente tenía uno a su medida sobre el que él iba haciendo los vestidos”, ha añadido la comisaria.
Además, puso como ejemplo de la maestría del diseñador uno de los diseños más conocidos, el vestido de novia de la reina Fabiola de Bélgica, en el que Balenciaga construyó algo “alrededor del cuerpo para ponerlo en valor”, ya que según Rodríguez , el modisto “esculpía alrededor de los cuerpos y creaba cosas absolutamente extraordinarias”.
A raíz del interés de la artista belga surgió una colaboración con la casa de modas, gracias a la cual Dekyndt visitó los archivos de la firma en París, que le sirvieron de inspiración para crear la pieza que abre la muestra, un velo “maravilloso” que atraviesa el espacio de manera horizontal y marca el inicio de la visita.
Los asistentes encontrarán tres salas en las cuales se abordan temas como la conservación, como es el caso de un terciopelo rojo en un congelador que se va transformando poco a poco, y la modificación de las telas con el paso del tiempo.
La comisaria pone como ejemplo de ese cambio un traje de noche de seda que, indicó, “parece que ha sido atacado con un cuchillo, pero en realidad es que la seda se secó y se empezó a cortar de manera vertical”.
Otra de las salas está dedicada a los procesos de trabajo donde se exponen cuadernos con notas de la artista, entre ellos uno “muy especial” de los años 80, cuando Dekyndt visitó el Museo del Prado, donde se encuentran cuadros de artistas como Diego Velázquez y Francisco de Goya, que también inspiraron los diseños de Balenciaga.


