Miguel Martín Cámara Contreras siempre soñó con trabajar en el Diario
Hace 21 años, cuando caminaba al trabajo en la madrugada, Miguel Martín Cámara Contreras veía a los choferes y motociclistas del Diario de Yucatán y pensaba que algún día sería uno de ellos.
En aquel entonces tenía 34 años y era chofer de minibuses. “Pero mi sueño siempre fue entrar al Diario, una de las empresas más importantes”, comenta.
Martín, cuya experiencia como chofer había comenzado de muy joven en una empresa, alcanzó esa meta el 22 de mayo de 1997. Un amigo lo recomendó. “Y aquí sigo, cumpliendo 21 años de labor”, señala.
En 2017 recibió un reconocimiento por dos décadas de servicio en la corporación. Primero fue chofer de unidades de Dypaq, empresa hermana del Diario y que entonces se conocía como Transportadora Regional; después pasó a despacho y, posteriormente, a venta de ejemplares, en la que permaneció 12 años repartiendo periódicos en moto.
Actualmente cubre descansos manejando camionetas de volumen. “Gracias a Dios no he tenido otro accidente”, afirma tras recordar los seis que sufrió cuando era repartidor.
“No fueron graves, pensado en que otros compañeros fallecieron (al experimentar percances), pero he tenido fractura de codo, hombro, tobillos dislocados… molestias que hasta la fecha siguen, después de un accidente nada es igual”.
A pesar de todo, Martín nunca pensó en tirar la toalla, tanto por el apoyo que le brindó la empresa para su recuperación como por el de su familia, aun cuando su esposa, desde el primer accidente, no dejó de sentirse inquieta cuando alguien tocaba a la puerta de la casa, porque pensaba que le darían malas noticias. Fue ella, junto con sus tres hijos, quien lo alentó a dejar la motocicleta: “Ya tienes 55 años, no es lo mismo”, le dijo.
Su jornada comienza a las 12 de la noche. Apenas llega va por la camioneta y la carga con 3,500 ejemplares. Su ruta comienza entre 2 y 3 de la madrugada y distribuye los ejemplares en puntos de venta establecidos y comercios en la ciudad. A las 6:30 regresa al punto de partida y a las 7 se dirige a su casa. Duerme hasta eso de las 11 para atender otros compromisos del hogar y después de las 5 de la tarde se acuesta nuevamente para dormir hasta las 11, cuando se prepara para salir nuevamente al trabajo.
Considera que lo mejor que el Diario le ha dado, además de la oportunidad de tener un empleo con el cual crecer a sus hijos, es la experiencia y la amistad de varias personas. “Mi familia también está contenta y me apoya. El Diario es lo mejor y la prueba es que aquí he estado 21 años”.— Jorge Iván Canul Ek
