RÍO DE JANEIRO (EFE).— El presidente de Brasil, Michel Temer, anunció ayer la creación de un Ministerio de Seguridad Pública, mientras las autoridades definen cómo será la intervención federal de Río de Janeiro decretada el viernes para frenar la violencia en ese estado brasileño.
Temer adelantó la constitución de un ministerio extraordinario tras una reunión celebrada ayer en Río de Janeiro en la que estuvieron presentes el gobernador del estado, Luiz Fernando Pezao; el alcalde de la ciudad, Marcelo Crivella, y el general Walter Souza Braga Netto, nuevo responsable por la seguridad en esa región.
El encuentro, al que también acudieron diversos ministros de Temer, fue convocado para detallar el decreto firmado el viernes, el cual llevó a ceder el control de la seguridad de Río de Janeiro al Ejército.
El mandatario, sin embargo, no explicó a la prensa cómo funcionará el dispositivo de seguridad, ni cuáles serán los límites de actuación de los militares, que ayer patrullaron algunos puntos de la ciudad.
En un breve discurso, Temer dijo que la situación de Río es “intolerable” y que la intervención tiene como objetivo proteger a los más vulnerables, pero no abordó los aspectos técnicos de una medida extrema que ha generado críticas en algunas organizaciones sociales.
El presidente hizo hincapié en la constitución de un ministerio extraordinario para coordinar la seguridad pública de los diferentes estados de Brasil.
Capítulo inédito
En Río se abrió ayer un capítulo inédito con la presencia de un general como comandante del área de seguridad nacional.
Desde hace más de un año, Río de Janeiro se encuentra en el centro de un espiral de inseguridad que deja un rastro de violencia, con imágenes impactantes de robos y saqueos durante el Carnaval en algunos de los puntos más turísticos y tiroteos que se repiten en diferentes partes de la Ciudad Maravillosa.
La creciente e indiscriminada violencia urbana causó tan solo el año pasado 6.731 muertes, entre las que se cuentan las de más de 100 policías y 10 niños, muchos alcanzados por las llamadas “balas perdidas”.
