Foto: Megamedia

Llamado de solidaridad

CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— El papa Francisco llamó ayer a miles de jóvenes monaguillos congregados en la plaza de San Pedro en el Vaticano a no hacer diferencias entre sus compatriotas y los extranjeros a la hora de ayudar a los demás.

“Debemos empezar por preguntarnos ¿qué puedo hacer hoy para responder a las necesidades de mis vecinos? y no diferenciar entre si es un amigo o un extraño, un compatriota o un extranjero”, dijo el Sumo Pontífice ante 60,000 jóvenes llegados a Roma en peregrinación.

“Créanme, haciendo esto podrán convertirse en verdaderos santos, hombres y mujeres que transforman el mundo viviendo en el amor a Cristo”, continuó el Papa, que tras ofrecer una corta homilía mantuvo un diálogo con representantes de los distintos grupos de jóvenes.

Con edades comprendidas entre los 13 y los 23 años, y procedentes de 19 países, los jóvenes aguantaron estoicamente un intenso sol, en medio de la ola de calor que asuela a la capital italiana, protegidos por sombreros y sin perder el buen humor, lo que llevó al Papa a calificarles de “muy valientes”.

Su deseado encuentro con el líder católico es parte de un peregrinaje internacional bajo el lema “Buscar y perseguir la paz”.

“Estoy muy contento de verles aquí tan numerosos, en la plaza de San Pedro, adornada con sus coloridas banderas. Gracias por darme los emblemas de su peregrinación. Yo soy un peregrino más”, les dijo el Papa al darles la bienvenida.

Recomendó a los jóvenes que, además de su servicio durante la liturgia, se involucren de manera activa en la vida de su parroquia.

“Recuerden que cuanto más dan a los demás, más recibirán a cambio en realización personal y en verdadera felicidad”, señaló.

Los jóvenes proceden en su mayoría de Alemania, pero también de Austria, Bélgica, Croacia, Eslovaquia, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Hungría, Luxemburgo, Portugal, República Checa, Rumanía, Rusia, Serbia, Suiza y Ucrania, entre otros.

Hasta la hora de su reunión con el Pontífice, miles de ellos se agolpaban por toda la Vía della Conciliazione (la calle que desemboca en la plaza de San Pedro) y las calles aledañas, muchos buscando un resquicio de sombra ante el insoportable calor y para evitar las largas colas para entrar al recinto.

Vestidos con la camiseta del evento, pero en diferentes colores, formaban grupos sentados en el suelo, escuchando música, cantando o improvisando algún baile.

Martin, que llegó con un grupo de 44 personas desde Baviera —que recuerda es el estado natal del papa emérito Benedicto XVI— explicó que con este peregrinaje esperan conocer la ciudad y conocer también a otros jóvenes.

“Somos todos monaguillos y también hay algún sacerdote, y claro, también monaguillas”, afirmó, señalando a algunas de sus compañeras de peregrinación.

El joven alemán esperaba que el papa Francisco les pidiera “ser fieles a la Fe”.

Con una camiseta rosa, como el resto de sus compañeras, Katerina cuenta que llegó hace dos días desde Aveiro, en Portugal, en un grupo de 74, algunos monaguillos pero el resto jóvenes de las parroquias.

Y deseaba que el Papa indicara “que los jóvenes son los que pueden llevar la paz al mundo”.

Y precisamente, en una de sus respuestas durante el diálogo, Francisco se refirió a ese hecho, al indicarles que “hacer la paz comienza con las cosas pequeñas”, por ejemplo no dejándose llevar por el rencor tras una discusión doméstica.

“Debemos preguntarnos en cada situación: ¿qué haría Jesús en mi lugar? Si podemos hacerlo, si realmente lo ponemos en práctica, traeremos la paz de Cristo a nuestro día a día, y luego seremos pacificadores y canales de la paz de Dios”.

 

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