Batalla por el poder
WASHINGTON (AP).— Una batalla épica por el control del Congreso y por el futuro de la presidencia de Donald Trump concluía ayer mientras ambos partidos hacían sus últimas interpelaciones a los votantes.
Reviviendo su frenética campaña de los últimos días de su contienda de 2016, Trump recorría zonas rurales del país con eventos en Ohio, Indiana y Missouri, para regresar a la Casa Blanca bien pasada la medianoche.
Los demócratas en el Congreso estaban listos para ganar 23 asientos en la Cámara de Representantes en su intento de recuperar el control de la cámara baja y servir como garita para las políticas del mandatario. El reto del partido era mucho más complicado en el Senado, en donde los republicanos tienen una ligera mayoría de 51 a 49, pero los demócratas defienden 10 escaños en estados ganados por el presidente hace dos años.
Ambos partidos también disputan varias gubernaturas cruciales, como las de Wisconsin, Ohio, Iowa y Michigan. Mientras tanto, Florida y Georgia podrían hacer historia al elegir a sus primeros gobernadores negros; y, en los días finales, importantes demócratas, como Barack Obama, dieron discursos especiales para Andrew Gillum en Florida y Stacey Abrams en Georgia.
Haciendo campaña en Ohio, Trump declaró que “todo está en juego” mientras trataba de apoyar al fiscal general de Ohio, Mike DeWine, el candidato republicano a la gobernatura.
En Cleveland, Trump criticó al opositor demócrata de DeWine, Richard Cordray, a quien calificó como “una mala persona” que “ha lastimado a mucha gente”.
Antes de eso, el mandatario indicó durante una asamblea telefónica organizada por su campaña de reelección que la prensa dirá que los resultados de las elecciones son un referendo sobre su presidencia.
“Aunque no estoy en la boleta, de alguna forma estoy en la boleta”, dijo Trump. “La prensa lo considera como un referendo sobre mí y sobre nosotros como movimiento”.
El presidente afirmó que, si ganan los demócratas, intentarán dar marcha atrás a todo lo que ha intentado lograr durante sus primeros dos años en la presidencia. “Todo es muy frágil”, dijo en la llamada.
Trump llevaba al cabo sus últimos tres eventos estatales para motivar a la gente a votar en Fort Wayne, Indiana; y Cape Girardeau, Missouri, en donde tendría como invitado especial a Rush Limbaugh.
Por otra parte, con cajas de donas, el expresidente Barack Obama y el senador de Virginia Tim Kaine hicieron una visita sorpresiva a la oficina de campaña de Fairfax, Virginia, para reunirse con voluntarios que trabajan para aumentar la participación de los votantes.
Obama, todavía ronco por el trabajo de varios días en campaña, les dijo a los voluntarios que temas como atención médica y las oportunidades para familias trabajadoras “están en la boleta”, junto con el carácter del país. “Lo que somos está en esta boleta”, declaró.
“Van a salir y se van a asegurar que la gente vote para comenzar a mejorar las cosas”, dijo Obama. “Y cuando lo hagan, entonces el espíritu de Estados Unidos va a brillar. ¿Está bien? Pongámonos a trabajar”.
El expresidente estuvo en campaña en días recientes en Florida, Georgia, Indiana e Illinois para un grupo de demócratas postulados al Senado y gubernaturas.
El evento reunió de nuevo a Obama con Kaine, un exgobernador de Virginia que fue de los primeros funcionarios electos en el país en apoyar su campaña presidencial en 2008.
