Johnson y Corbyn luchan por el voto de los indecisos
LONDRES (AP).— Los líderes políticos británicos madrugaron ayer para apelar a los votantes indecisos previo a las elecciones generales, recorriendo el país con la esperanza de que ese último empujón llevara a los reacios a las urnas.
Aunque los sondeos mostraron una ventaja continuada del Partido Conservador del primer ministro, Boris Johnson, el margen se fue reduciendo conforme se acercaba la votación de hoy. Todos los partidos esperaban con nerviosismo el veredicto de un electorado volátil tras años de pugna sobre el “brexit”, y que probablemente no se atendrá a sus lealtades tradicionales.
Los 650 escaños de la Cámara de los Comunes están en juego en estas elecciones, convocadas con más de dos años de adelanto en un intento de romper el estancamiento político en torno a la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE).
Johnson intentó centrarse en la posibilidad de que un resultado incierto y un Parlamento dividido ponga en peligro su plan para sacar al Reino Unido de la Unión Europea el 31 de enero. Ayer comenzó la jornada ayudando a cargar botellas de leche y zumo de naranja en un camión de reparto en West Yorkshire.
“Esto no podría ser más crucial, no podría estar más ajustado. Lo digo para que todo el mundo (sepa) que hay un riesgo es muy real de que mañana vayamos a otro Parlamento bloqueado”, dijo. “Eso es más navegación a la deriva, más titubeos, más demoras, más parálisis para este país” aseguró.
Mientras tanto, el principal grupo opositor, el Partido Laborista, dijo que la tendencia de las encuestas mostraba que las cosas se movían en su dirección. El líder laborista, Jeremy Corbyn, hizo campaña en Escocia e instó a la gente a elegir un gobierno que “dé esperanza de verdad”.
“En esta ciudad de Glasgow, que tiene a algunas de las personas más pobres en este país, que tiene distritos con la esperanza de vida más baja de todo este país, necesitan el fin de la austeridad”, afirmó Corbyn. “Necesitan un gobierno británico que invierta en todo el país” indicó.
Para muchos votantes, las elecciones de hoy plantean opciones poco atractivas. Tanto Johnson como Corbyn tienen índices de aprobación negativos y los dos han recibido críticas personales.
A Corbyn se le acusa de permitir que el antisemitismo se extienda en el partido de centroizquierda, y algunos le consideran un socialista doctrinario y chapado a la antigua.
Los laboristas tuvieron un momento de bochorno el martes, cuando se filtró una grabación en la que el portavoz de sanidad de la formación comentaba que el partido perdería los comicios de hoy porque los votantes “no pueden soportar a Corbyn”.
Jonathan Ashworth indicó que sus palabras en una conversación privada eran solo bromas con un amigo conservador.
Criticado
En el otro bando, Boris Johnson ha sido criticado por antiguos comentarios ofensivos, promesas rotas y mentiras. Esta semana reaccionó de forma torpe y aparentemente falta de empatía a la imagen de un niño de cuatro años tumbado en el suelo de un hospital porque no había camas disponibles.
Michael Gove, aliado de Johnson, dijo ayer que el primer ministro estaba profundamente preocupado por la situación del niño, pero que había sufrido “un único momento de distracción”.
