Condena ofensiva contra los rebeldes

PALM BEACH (AP).— El presidente Donald Trump criticó ayer la “carnicería” que padecen miles de civiles en un bastión rebelde en Siria y aseguró que el gobierno turco está “trabajando duro” para detenerla.

“Rusia, Siria e Irán están matando, o están en camino de matar, a miles de civiles inocentes en la provincia de Idlib. ¡No lo hagan! Turquía está trabajando duro para frenar esta carnicería”, escribió en Twitter.

Se refería a un intenso ataque emprendido por aire y tierra por las fuerzas sirias en el sur y este de la provincia de Idlib, el último bastión rebelde en Siria.

Hace aproximadamente un mes, las fuerzas del gobierno sirio lanzaron un renovado esfuerzo para capturar la provincia, que está bajo control de milicianos vinculados con Al Qaeda y donde viven unos 3 millones de civiles. Naciones Unidas ha advertido del creciente riesgo de una catástrofe humanitaria en la zona.

El miércoles, un grupo de ayuda dijo que más de 20,000 hombres, mujeres y niños huyeron de sus hogares en autobuses, camiones y automóviles en las últimas semanas. Se cree que muchos se dirigen a la frontera con Turquía para tratar de ponerse a salvo.

Antes de que la ofensiva terrestre comenzara hace una semana, la ONU reportó que 60,000 habitantes de Idlib ya habían sido desplazados desde que comenzó la campaña armada a finales del mes pasado.

Vídeos en redes sociales compartidos por activistas y la Defensa Civil Siria, una organización conocida como los Cascos Blancos, mostraban largas filas de autobuses, camiones y coches dirigiéndose al norte. La gente lleva sus pertenencias, incluso maletas y colchones.

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