El presidente de los Estados Unidos

Cerca de 60 mil personas fueron regresadas al país

WASHINGTON (EFE).— El Tribunal Supremo de Estados Unidos decidió ayer que el gobierno del presidente Donald Trump pueda seguir implementando el programa “Permanezcan en México”, mientras continúa el litigio sobre la polémica medida.

El fallo mantiene en pie esa política que obliga a los indocumentados que solicitan asilo en la frontera sur de Estados Unidos a esperar en México a que se tramiten sus peticiones.

La jueza hispana Sonia Sotomayor fue la única que se pronunció en contra de mantener vivo temporalmente el programa, en una decisión que no entra a valorar el fondo ni la constitucionalidad de la política del gobierno de Trump.

El pasado jueves, el tribunal de apelaciones del Noveno Circuito de Estados Unidos, con sede en San Francisco (California), ordenó el bloqueo de “Permanezcan en México”, aunque unas horas después suspendió temporalmente su propia orden para dar tiempo al Ejecutivo a responder.

El gobierno de Trump recurrió entonces al Supremo, cuya decisión impide la entrada en vigor del bloqueo parcial del programa, que según lo dispuesto por la corte californiana, iba a dejar de aplicarse mañana en California y Arizona, los dos estados fronterizos sobre los que tiene jurisdicción el Noveno Circuito.

El Departamento de Justicia alegó ante el Supremo que bloquear el programa crearía problemas de “seguridad nacional y pública”, porque “más de 25,000 extranjeros que ahora están esperando en México se apresurarían inmediatamente a entrar en Estados Unidos”.

La solicitud sobre la que se pronunció ayer el Supremo no era un recurso a la decisión del tribunal de apelaciones acerca de la legalidad del programa, sino una petición de intervenir urgentemente para que no entrara en vigor el bloqueo parcial de la medida en California y Arizona.

El Ejecutivo tiene ahora la opción de apelar formalmente la decisión de la corte, lo que probablemente desembocaría en una decisión del Supremo sobre la legalidad del programa.

“La decisión de ayer del Supremo es una gran victoria para el gobierno de Trump”, dijo en un comunicado la portavoz de la Casa Blanca, Stephanie Grisham.

“El tribunal ha prevenido un caos peligroso en la frontera sur, evitado una escalada significativa en las amenazas a la salud pública y mitigado un daño a nuestras relaciones exteriores”, porque ese programa es “crucial” para trabajar con México para contener la inmigración ilegal, agregó.

La política, cuyo nombre oficial es Protocolo de Protección a Migrantes (MPP, en inglés), comenzó a aplicarse a comienzos del año pasado en algunos puntos de la frontera con México y se expandió a partir de junio a raíz de un acuerdo con el Gobierno mexicano.

Esa medida fue impugnada por la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU, sigla en inglés) por considerar que “no cumple con las obligaciones adquiridas por Estados Unidos” en materia de migración y asilo.

Entre esas obligaciones se halla la de no enviar personas a países donde podrían ser perseguidas, dado que en el norte de México los solicitantes de asilo pueden ser víctimas de redes de trata o secuestrados para exigir un rescate.

Cerca de 60,000 personas que buscaban asilo en Estados Unidos son devueltas a México en el marco de este programa, y solo se ha concedido asilo a 263, según cálculos de la organización American Inmigration Council.

Desde que empezó a aplicarse, se ha informado de al menos 816 casos de asesinato, torturas, violación, secuestro y otros ataques contra las personas acogidas al programa mientras esperaban en México, denunció el grupo.

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