Al ser “estable” se puede pensar en una vacuna eficaz
MIAMI (EFE).— El nuevo coronavirus se ha mantenido “genéticamente estable” desde su aparición en diciembre de 2019, lo que posibilita una vacuna o tratamiento “más eficiente”, dice el colombiano Javier A. Jaimes, uno de ocho científicos de la Universidad de Cornell dedicados a analizar el genoma del SARS-CoV-2.
A pesar de haber recorrido el mundo infectando a más de dos millones de personas, el patógeno no ha mutado, aseguró Jaimes, bogotano de 37 años que trabaja en el centro universitario de Ithaca (Nueva York) como investigador de posdoctorado.
Los pocos cambios que ha tenido son “sutiles”, no han sido en su comportamiento. Eso quiere decir que no ha adquirido o perdido propiedades, lo cual hace pensar en la creación de una vacuna o un tratamiento “más eficiente”, al contrario de lo que ocurre con el virus de la gripe, que cambia constantemente y por eso hay que vacunarse periódicamente.
“Cuanto más estable sea, cualquier tratamiento que se desarrolle va a tener más potencial, porque el virus tiene menos posibilidades de escapar”, destaca.
Sobre las mutaciones indica que en la “mayoría” pierde su “capacidad”, eso significa que puede ser menos patógeno e incluso “totalmente no patógeno”.
El caso menos probable es que sea más agresivo.
En el Departamento de Microbiología e Inmunología de Cornell, el equipo del que forma parte Jaimes trabaja contrarreloj para identificar cómo el nuevo virus, cuyas coronas son como una especie de llaves, ingresa en las células y las infecta.
El equipo halló que estas llaves, que son proteínas, son muy eficientes y se “preactivan” para facilitar el ingreso.
Los expertos de Cornell también buscan posibles blancos para tratamientos en las enzimas de las células que activan esas llaves, indica Javier Jaimes.
Sobre las nuevas vacunas o terapias, el colombiano advierte que el proceso va a ser largo porque las pruebas clínicas no se pueden acortar, ya que dependen de la reacción de las personas en las que se ensayan. Por el momento, el aislamiento es la única medida para frenar el contacto entre personas.
“La idea es que haya menos personas enfermas al mismo tiempo en el sistema de salud para no colapsarlo” y buscar la “inmunidad del rebaño”, es decir, que los anticuerpos adquiridos por un miembro del grupo protejan a los demás integrantes. Sin embargo, aclara que aún se desconoce cuánto dura esa inmunidad y si es suficiente para protegerse del virus.
Jaimes enfatiza que el virus no es arma biológica ni fruto de una conspiración. Relegarlo a eso es “quitar la credibilidad a todo lo que nosotros hacemos”.
“La evidencia, los datos genéticos y científicos, dice claramente que el origen está en los murciélagos”.
El investigador subraya que el SARS-CoV-2, que según la cuenta de la Universidad Johns Hopkins ya mató a más de 138,000 personas en todo el mundo, se parece mucho al SARS aparecido en 2002, entre otras razones porque se originó en poblaciones de murciélagos, en este caso de Asia, aunque apunta que se desconoce si esta vez hubo alguna otra especie animal más cercana al ser humano en la mitad.
Recuerda que se habló de serpientes y se descartó y, aunque también se descarta que fue a través de pangolines, se analiza el intercambio de virus entre murciélagos y estos mamíferos.
En el caso del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), se sabe que saltó de un murciélago a un camello y después al hombre.
Aunque no se conoce aún al “paciente cero” del Covid-19, hay evidencia de que los primeros casos ocurrieron en Wuhan en un mercado de animales vivos.
Aunque los murciélagos son los más comunes reservorios, no son los únicos. Los son también aves, cerdos y roedores, estos últimos reservorios del resfriado común (coronavirus OC43), añade Jaimes, médico veterinario que se ha dedicado exclusivamente al estudio de los virus.
Explica que la enzima ACE2 que se encuentra en los tejidos respiratorios, el músculo cardíaco, los riñones y especialmente en el tracto digestivo es la receptora del nuevo coronavirus.
No obstante, tener el receptor no significa que el patógeno se va a multiplicar.
El virus se ha expresado más en el sistema respiratorio, porque en el tracto digestivo es difícil que soporte los jugos gástricos.
“Cuanto más estable sea, cualquier tratamiento que se desarrolle va a tener más potencial, porque el virus tiene menos posibilidades de escapar”
