MEDELLÍN.— Eros tiene ocho años y trota por las calles de Medellín varias veces al día con una cesta de paja en su hocico, llevando verduras, frutas y comida empacada a los clientes del mercado El Porvenir. El perro labrador color chocolate es recompensado con meriendas y masajes en su peluda cabeza.
“Nos ayuda con lo del distanciamiento social. Y a la gente le gusta mucho cuando le mandamos el perro ”, dice su dueña, María Natividad Botero.
Miren esta belleza, Eros el perrito que hace domicilios en Medellín ? pic.twitter.com/80NiqVBzj8
— El costeño (@DandeElcoste) July 5, 2020
Eros no fue siempre la estrella que es ahora, pues su hoy dueña lo aceptó a regañadientes, tras la insistencia de su hijo para adoptar un perro.
Cuando abrieron el mercado hace cuatro años en el barrio de Tulipanes, Eros comenzó a acompañar a María y sus hijos a hacer entregas de abastecimientos.
Eros no conoce las direcciones, pero recuerda los nombres de los clientes que previamente lo han recompensado. Y con paciencia, ha aprendido a ir a las casas por su cuenta.
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— Línea Caliente (@linea_caliente) July 9, 2020
"Eros", de 8 años, trota por las calles de Medellín, Colombia, varias veces al día con una cesta de paja en su hocico, llevando verduras, frutas y comida empacada a los clientes del mercado El Porvenir. El perro labrador color chocolate es recompensado con meriendas pic.twitter.com/vRLFXoNNh9
“Se sabe los nombres de cinco o seis clientes. Yo mando el mercado en la canasta con un recibo, y me pagan por transferencia bancaria”.
Eros, el aliado de la distancia social
Con los casos de coronavirus llegando a más de 3,000 nuevas infecciones por día en Colombia, los gobiernos municipales están imponiendo medidas de distanciamiento y limitando el número de días por semana en que las personas pueden ir de compras.
Eso ha tornado a los trabajadores de entregas en una parte cada vez más importante de la economía.
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Eros no sabe que se ha vuelto un trabajador esencial. Pero está feliz de poder ayudar a sus dueños y colectar su paga diaria.
“Es un glotón a la hora de come. No se va de la casa hasta que le den su mecato (merienda)”.
