CIUDAD DEL VATICANO.— Durante su audiencia general de este mièrcoles el papa Francisco besó el tatuaje en el brazo de una sobreviviente de Auschwitz.
Lidia Maksymowicz, polaca deportada a Auschwitz desde Bielorrusia cuando tenía solo 3 años, mostró al Sumo Pontìfice el número tatuado por los nazis.
Entonces el Papa se inclinó y besó el número, con el cual los nazis identificaban a la mujer como prisionera.
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Lidia Maksymowicz, de 81 años, dijo a Vatican News que no habló con Francisco, sino “nos entendimos con la mirada”.
La polaca participa en eventos organizados por Sant’Egidio para educar a la juventud acerca del Holocausto.
Víctima de experimentos del “Ángel de la Muerte”
Pasó tres años en la zona de niños del campo de concentración, donde Josef Mengele, conocido como el “Ángel de la Muerte”, hizo experimentos con ella.
Liberado el campo, le dio refugio una familia polaca.
En homenajes anteriores a sobrevivientes del Holocausto, en 2014 el Papa visitó el monumento de Yad Vashem en Israel y en febrero visitó en su apartamento de Roma a la escritora y poeta Edith Bruck, de 88 años, nacida en Hungría.
Homenaje a la gente martirizada
El Vaticano informó que durante esa visita de una hora Francisco le dijo: “Vine a agradecerle su testimonio y rendir homenaje a la gente martirizada por la locura del populismo nazi”.
“Y con sinceridad repito las palabras que pronuncié de corazón en Yad Vashem y que repito frente a toda persona que, como usted, sufrió tanto debido a ello: ‘Perdona, Señor, en nombre de la humanidad’”, dijo el Pontífice a Edith Bruck, según la información del Vaticano sobre la reunión privada.
