ROMA (EFE).— El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y su esposa, Jill, asistieron ayer a misa en la Iglesia de San Patricio de Roma, dedicada a la comunidad católica estadounidense, tras acabar la jornada de trabajo de la cumbre del G20 en la capital italiana.
Biden, católico practicante, eligió la iglesia nacional de Estados Unidos y que se encuentra además cerca de la residencia del embajador estadounidense en Italia, conocida como Villa Taverna, y donde se aloja.
El presidente estadounidense aseguró anteayer, tras reunirse con el papa Francisco, que éste le había dicho que era “un buen católico” y que podía “seguir recibiendo la comunión”.
Una importante parte de los obispos estadounidenses espera aprobar en un par de semanas un documento con el que se excomulgaría a los políticos que defiendan el aborto, entre los que se encuentra Biden.
Biden y su esposa concluirían la jornada con una cena ofrecida a todos los líderes del G20 en el palacio del Quirinal, por el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella.
Ayer mismo, Biden consideró que la compasión y la defensa de los pobres que ejerce diariamente el Papa sirve de “estrella polar” para el mundo.
Después de reunirse el viernes en el Vaticano con Francisco, Biden aseguró en su cuenta de Twitter que la compasión y defensa del Pontífice hacia los pobres y aquellos que sufren de hambre, conflictos y persecución “sirven de estrella polar para el mundo”.
“Que todos llevemos su ejemplo con nosotros a medida que avanzamos en nuestro día a día”, agregó.
En Estados Unidos, unas 250 personas se manifestaron ayer frente a la sede de la Archidiócesis de Miami en protesta por el trato dado en el Vaticano a un grupo de exiliados cubanos, unos hechos que motivaron que tres congresistas estadounidenses expresaran su decepción por la postura del Papa frente a la lucha del pueblo cubano por su libertad.
Los manifestantes con banderas cubanas y carteles con consignas como “Patria y vida” se mantuvieron alejados del edificio eclesiástico, que estaba completamente cerrado, mientras varios autos de policía vigilaban la escena.
Antes de la protesta se conoció una carta dirigida al nuncio apostólico en Estados Unidos, arzobispo Christophe Pierre, firmada por los congresistas republicanos de origen cubano María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez, quienes dijeron sentir una “profunda decepción” por el hecho de que Francisco no haya condenado los “atroces abusos” del régimen de Cuba ni se haya solidarizado con “las demandas de libertad del pueblo cubano”.
