ROMA (EFE).— La primera jornada de la cumbre de líderes del G20 en Roma logró ayer sábado un primer objetivo cumplido: la adopción, tras largas negociaciones, de un impuesto mínimo global a las multinacionales para equilibrar el sistema tributario internacional.
“Tras cuatro años de un intenso debate se ha alcanzado un acuerdo histórico sobre una solución basada en dos pilares para afrontar los retos fiscales emergidos con la digitalización y la globalización de la economía”, aseguraron fuentes de la presidencia italiana sobre el foro de las veinte potencias.
Los jefes de Estado o Gobierno del G20 acordaron un impuesto mínimo global a sociedades de al menos el 15% para lograr un sistema tributario más justo y evitar que se aprovechen de regímenes fiscales complacientes y no paguen impuestos donde operan.
Uno de los más entusiastas fue el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien celebró el acuerdo y aseguró que así la comunidad internacional ayudará a las personas haciendo que las empresas contribuyan pagando su cuota.
El mecanismo, que se adoptará para 2030, sigue el camino ya trazado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de un sistema sustentado en dos pilares. El primero fija que el volumen del beneficio residual de las empresas, es decir, el restante después de que el país donde esté la sede se haya quedado con el impuesto correspondiente al 10% de la rentabilidad, se repartirá entre los países donde operan. El segundo establece un tipo mínimo de sociedades del 15 % para las que tengan una facturación de al menos 750 millones de euros.
Ausencias de peso
Los líderes de este foro, cuyos países acumulan el 80% del producto interior bruto y el 60% de la población del planeta, volvieron a reunirse físicamente tras la pandemia, pues el de Riad del pasado año tuvo que celebrarse virtualmente.
Por el romano barrio del EUR, completamente blindado para la ocasión, pasaron líderes como Biden, el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez; el presidente de Francia, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Boris Johnson, o la canciller saliente de Alemania, Angela Merkel, para quien este G20 será el último.
De Latinoamérica llegaron el presidente argentino, Alberto Fernández, y el de Brasil, Jair Bolsonaro, mientras que México estuvo representado por el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.
Pero la cumbre contó con dos ausencias de excepción, que de alguna manera ponen en jaque el auspiciado multilateralismo: la del presidente ruso, Vladimir Putin, que por vídeconferencia exigió el reconocimiento recíproco de las vacunas entre bloques. Y el mandatario de China, Xi Jinping, que a miles de kilómetros de distancia pidió a sus pares que sean “un ejemplo” en la reducción de emisiones de carbono.
Otros puntos importantes abordados en la “Nube”, un moderno centro de congresos romano, fueron la gestión de la pandemia de coronavirus y los líderes se comprometieron a repartir vacunas e inmunizar al 70 % de la población para 2022.
Se trata de un tema clave porque de ello depende la salida de la crisis y, por eso, los líderes posaron en la foto de familia con algunos de los “héroes” de la pandemia, médicos, enfermeros o trabajadores de la Protección Civil.
Por otro lado se habló de la apremiante cuestión medioambiental, en las vísperas de la Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que comienza el domingo en la británica Glasgow.
El broche lo puso la reina Máxima de Países Bajos, que en un panel paralelo sobre pymes y mujeres empresarias preguntó a los líderes si se hacía lo suficiente por ellos: “Diría que podemos hacer más”, zanjó.
México Participación
México pide al G20 reconocer a todas las vacunas eficaces contra el nuevo coronavirus
Marcelo Ebrard
El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, pidió durante su participación en la cumbre del G20 en Roma que las potencias mundiales reconozcan la validez de todas las vacunas contra el Covid-19 aprobadas por la OMS y no las restrinjan por motivos geopolíticos.
Encuentros
Antes de iniciar la cumbre, Marcelo Ebrard tuvo un encuentro con el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, a quien le insistió en el reconocimiento universal de las vacunas. Además, mantuvo breves pláticas y se fotografió con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
