El biólogo Cristóbal Cáceres G. Cantón, representante de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y director del Parque Nacional Arrecife Alacranes, advierte sobre los efectos del cambio climático en la Península.
“La escala y la velocidad de las variaciones del clima nos obligan a entender cómo estos cambios impactarán en las comunidades humanas, en las áreas naturales protegidas, en la biodiversidad, los ecosistemas y los bienes de servicios que ofrecen”, indica el especialista.
“En México, la topografía del territorio y los océanos que rodean a nuestro territorio determinan, en gran medida, los patrones medios de precipitación y temperaturas”, añade. Aunque “el uso de suelo puede determinar ciertas características del clima, asociadas a complejas interacciones”.
El especialista destaca que el clima puede cambiar de manera natural o por causas antropogénicas. Dentro de las formas de variabilidad natural del clima se encuentran los fenómenos El Niño y La Niña, el ciclo anual de temperatura y la precipitación, la variabilidad interdecadal y las glaciaciones.
Por otra parte, tanto el calentamiento global como las islas de calor son ejemplos del cambio de clima por causas humanas.
Entre las zonas más vulnerables en Yucatán se encuentran Arrecife Alacranes y la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos.
Por ello, la Conanp ha iniciado un monitoreo satelital por medio de los flamencos que tienen su hábitat en Yucatán, ya que son indicadores de cambio climáticos en los humedales. Se instalaron rastreadores satelitales a esa especie con la finalidad de saber sus rutas de migración y hábitats.
Por años, el vuelo del flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber) o rosado ha sido un tema para investigadores nacionales y extranjeros, ya que se desconoce el alcance de las distancias recorridas más allá de los litorales mexicanos y las rutas seguidas por las islas del Caribe.
La Conanp, en colaboración con la Fundación Pedro y Elena Hernández, A. C. y El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), colocaron rastreadores satelitales en cinco ejemplares adultos de la especie (tres hembras y dos machos) dentro del Área Natural Protegida Reserva de la Biosfera Ría Lagartos.— Joaquín Chan
Esto con el objetivo de conocer más acerca de su comportamiento, así como sus movimientos por medio de los humedales costeros de la Península de Yucatán.
El peso del transmisor es menor al 2.3 por ciento del peso corporal de los flamencos y el tiempo de colocación de los transmisores fue de aproximadamente 15 minutos, protegiendo así la integridad de los ejemplares.
Así, se obtendrá información sobre fechas y ruta migratoria (hasta ahora desconocidos por los especialistas) de la especie, así como seguir con el marcaje o anillamiento de ejemplares jóvenes, lo que permitirá obtener información como su longevidad.
Como parte del Programa de Monitoreo Biológico en Áreas Naturales Protegidas (PROMOBI), entre 2015 y 2017 la CONANP, FPEH y ECOSUR implementaron el Programa de Monitoreo de Flamenco del Caribe con ayuda de diferentes tecnologías como sobrevuelos aéreos con aeronaves tripuladas (censos aéreos), monitoreos terrestres directos y el uso de drones.
En México, el flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber) o rosado tiene como principal zona de anidación los humedales costeros de la Reserva de la Biosfera de Ría Lagartos. En esta Área Natural Protegida se han realizado trabajos significativos para la conservación de la especie, que van desde la restauración de áreas de anidación, hasta el marcaje de juveniles y el monitoreo constante de sus movimientos.
Dado que la especie se distribuye a lo largo de la costa de la Península de Yucatán, los flamencos son indicadores significativos del éxito y prioridades en las labores de conservación de los humedales costeros.
En la actualidad, el movimiento de los flamencos es asociado al cambio climático y modificaciones en los niveles de agua en las áreas de alimentación y reproducción, observándose desplazamientos de grandes distancias hacia sitios donde las entradas de agua dulce a los humedales permiten el desarrollo de sus fuentes de alimentación.
El flamenco del Caribe alcanza una altura de 1,20 a 1,40 m. El macho pesa en promedio 2,8 kg y la hembra 2,2 kg. Es el flamenco más grande del continente, y el segundo del mundo. Su color puede variar desde el rosa pálido hasta un carmesí o bermellón, dependiendo de la zona donde viva y de la cantidad de crustáceos con altos contenidos carotenoides que consuma.
Reservas El Sureste
La Conanp aplica estrategias para mitigar los efectos del cambio climático en Yucatán.
Flamencos
El biólogo Cristóbal Cáceres G. Cantón comenta que hasta ahora se desconocen los patrones de movilidad geográfica y de la población de flamencos en Yucatán, aunque la colocación de rastreadores satelitales en individuos adultos seleccionados permitirá conocer sus movimientos en los humedales, en zonas costeras de la Península de Yucatán y, deseablemente, más allá de los litorales mexicanos hacia las islas del Caribe.
Conducta
Los movimientos de los flamencos se asocian como respuesta a los cambios en el clima, en los niveles del agua en áreas de reproducción, internación y de hibernación.
Alimento
Lo anterior permite conocer de un momento a otro el desplazamiento de esas aves y las grandes distancias que recorren para hallar entradas de agua dulce a los humedales, y eso se relaciona con el desarrollo de sus fuentes de alimentación.
